Ha Fallecido Edward Schillebeeckx
Uno de los teólogos del Concilio Vaticano II, sus textos son fuente de inspiración para comprender el misterio de la Iglesia, de la Orden de los Predicadores, Holandés y de una lucidez extraordinaria, Edward Schillebeecks falleció a la edad de 95 años.
A continuación una oración, en forma de salmo, en que muestra su comprensión del misterio de Dios y el hombre.
A continuación una oración, en forma de salmo, en que muestra su comprensión del misterio de Dios y el hombre.
NO TENGÁIS MIEDO!
(El salmo oración):
¿Eres un Dios cercano
y no un Dios distante? Jer 23, 23
Verdaderamente
tú eres un Dios escondido. Is 45, 15
¿O acaso nos ocultas tu rostro
para ver, así, cuál será nuestra suerte? Dt 32, 20
Sin embargo,
tú no te complaces en castigar
y afligir a los hombres. Lam 3, 33
Das respuesta
a los que no te preguntan;
vas al encuentro
de los que no te buscan;
dices «aquí estoy»
a quien no te invoca. Is 65, 1
Y yo ¿te busco en el vacío? Is 45, 19b
Oigo tu voz, Señor, que dice:
«Yo soy el Señor,
que digo lo que es justo
y proclamo lo que es recto» Is 45, 19c
Pero los desvalidos y los pobres
buscan agua y no la encuentran;
su lengua está reseca por la sed. Is, 41, 17
¿Cómo puedo esperar en silencio
tu llegada, ¡oh Dios!, mi salvación? Sal 62, 1
Acoge, Señor, a quien actúa rectamente. Is 64, 4
Entonces podremos decir a todos:
Tú eres nuestro Dios,
tú haces libres a los hombres.
Tú has escuchado mi grito.
Tú te me has acercado
y me has dicho: «¡No temas!» Lam 3, 57
«Mira, voy a hacer algo nuevo,
ya está brotando, ¿no lo notas?» Is 43, 19
Creo, Señor,
pero ayúdame a tener más fe. Mc 9, 24
Soy un pobre ser, Señor,
¡enséñame a orar!
(El salmo oración):
¿Eres un Dios cercano
y no un Dios distante? Jer 23, 23
Verdaderamente
tú eres un Dios escondido. Is 45, 15
¿O acaso nos ocultas tu rostro
para ver, así, cuál será nuestra suerte? Dt 32, 20
Sin embargo,
tú no te complaces en castigar
y afligir a los hombres. Lam 3, 33
Das respuesta
a los que no te preguntan;
vas al encuentro
de los que no te buscan;
dices «aquí estoy»
a quien no te invoca. Is 65, 1
Y yo ¿te busco en el vacío? Is 45, 19b
Oigo tu voz, Señor, que dice:
«Yo soy el Señor,
que digo lo que es justo
y proclamo lo que es recto» Is 45, 19c
Pero los desvalidos y los pobres
buscan agua y no la encuentran;
su lengua está reseca por la sed. Is, 41, 17
¿Cómo puedo esperar en silencio
tu llegada, ¡oh Dios!, mi salvación? Sal 62, 1
Acoge, Señor, a quien actúa rectamente. Is 64, 4
Entonces podremos decir a todos:
Tú eres nuestro Dios,
tú haces libres a los hombres.
Tú has escuchado mi grito.
Tú te me has acercado
y me has dicho: «¡No temas!» Lam 3, 57
«Mira, voy a hacer algo nuevo,
ya está brotando, ¿no lo notas?» Is 43, 19
Creo, Señor,
pero ayúdame a tener más fe. Mc 9, 24
Soy un pobre ser, Señor,
¡enséñame a orar!
Maestro querido
ResponderBorrarSí, Maestro querido
ResponderBorrarSí, más querido que maestro. Como le pasa a la mayoría de los maestros, tiene que soportar la caterva de burros que se le cuelga del nombre como si alguna vez comprendieran algo...
ResponderBorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
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