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Sensus Fidelium

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lunes, 30 de abril de 2007

¿Qué pasa con Cristo si hay vida en otros planetas?

Hace un par de días atrás surgió la noticia de haber descubierto un planeta con condiciones similares a la Tierra, lo cual podría aumentar las probabilidades de encontrar vida en otros mundos.

El sábado por la tarde, conversando con unos amigos me hicieron -medio broma, medio en serio- la siguiente pregunta: "¿Qué pasaría con la Iglesia y Jesucristo para esos extraterrestres?" No es una reflexión antigua dentro de la Iglesia Católica, pero quiero empezar desde otro punto de vista para responder a mis amigos, y en la medida de lo posible también a los lectores del blog. Tomo algunas referencias de lo que se escribió en el diario El Mercurio, y lo complemento con algunas reflexiones que se han dado en los pasillos de universidades y epistolarios cibernéticos

El punto de partida para comprender si es posible anunciar a Jesucristo a otros mundos puede sonar a teoficción, pero no está muy lejos de ser posible y por ello es bueno hacer esta reflexión. Humberto Maturana, parte desde la biología para entender la comunicación y la relación que tenemos los seres humanos con los extraterrestres que posiblemente algún día conoceremos. Según este biólogo "Creo que hay vida en otras partes porque es un fenómeno común. Los seres vivos son sistemas moleculares y existen en un espacio de una cierta plasticidad de procesos posibles dentro de un rango térmico en su entorno. En el momento que eso pasa y se mantiene, comienza una historia biológica (...) No tendrían que ser tan parecidos a nosotros, pero sí tener ciertas señales, en término de sensibilidades, para que puedan generar en su convivencia un vivir en el lenguaje y, por tanto, un vivir en la reflexión, la autoconciencia. Podrán ser conquistadores, destructores o visitantes respetuosos. Sí tendrían que morir como nosotros. Sin duda, esto así, y no es poco; es mucho. Toda nuestra sensibilidad y visiones espirituales tienen que ver con la clase de seres que somos biológicamente (...) La diferencia que podría existir con otro mundo es la existencia de Jesús. Él introdujo el amor como el camino efectivo para el bienestar de la convivencia humana. Cuando dijo 'hay una sola ley, la de amor', hace algo único en la historia. Este amor es biológico, y eso es mucho, grande, incluso permite la preocupación por la trascendencia." Me parece increíble que surja desde este biólogo una noción tan importante como la idea del amor, pero a partir de una experiencia biológica.

Ahora bien, desctaco tres aspectos que nos servirían para expresar desde el pensamiento de Maturana, y que coinciden con el pensamiento teológico católico: la primera idea es que compartimos una misma molecularidad, somos de la misma composición del universo, quizá desarrollados en formas diversas pero somos parte de un mismo cosmos; la segunda idea es que siempre somos comunicación, todo ser inteligente tiene como necesidad comunicarse, y tender a transmitir nuestra experiencia, Dios mismo es comunicación en la Trinidad; y la tercera idea Jesucristo entra en la salvación del cosmos, porque siendo Dios toma nuestra materialidad, toma la condición de cosmos y le da una nueva configuración, que la lleva a un plus que va más allá de la muerte, condición que todo viviente cumple.

El otro punto de vista viene desde la misma revelación divina consignada en la Biblia, pero creo que es necesario ir hilando un poco más fino y de forma más delicada con respecto a lo que se dice, pues nuestra reflexión podría caer en la visión etnocentrista que tuvieron algunos miembros la Iglesia con el descubrimiento de América. Según la visión bíblica es creador de todo el cosmos, ordenado por el Logos de Dios, Jesucristo, por quien es creado todo el Universo, en otras palabras, tomadas del libro de los Colosenses (1,15) "
Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de El y para El".

El principal tema es el de la humanidad, ya que la vida inteligente fuera de este planeta ya no sería humana, pero hay que hacer otro alcance, la palabra misma humana viene de la palabra latina "humus" que significa tierra, barro, en el fondo materia, lo cual nos deja en pie para poder hablar de la condición precaria que tiene toda criatura en el Universo, y por tanto necesitada de Salvación. La historia que hayan desarrollado también puede ser una historia de aciertos y fracasos, y en ellos también habrán preguntas fundamentales sobre temas que son comunes a todos, como es la muerte, la misma vida y la convivencia entre todos; junto con el tema del sentido que ocupa nuestro puesto en el cosmos.

El tema como dije, puede ser teoficción, pero también nos recuerda cuál es nuestro puesto en el Universo, es importante pensar que somos una minúscula parte de materia en la inmensidad de esta única estructura que existe, y que ocupamos una milésima de segundo en el día de vida del cosmos. Pero que somos tan importantes porque en nuestras células tenemos contenido todo el universo y el universo nos contiene a nosotros. Y en esta poesía tan maravillosa nos contiene Dios.
Escrito por: Cristian Ahumada - 07:58

martes, 17 de abril de 2007

Raúl, amigo.


Ya estamos próximos a cumplir la celebración de los cien años del nacimiento del Cardenal Raúl Silva Henríquez, el día 27 de septiembre. La mayoría de nosotros lo hemos visto inscrito en la imagen de las monedas de $500 en Chile, es un reconocimiento que se le ha dado a muy pocas personas por el trabajo que ha hecho durante su vida en nuestra nación. Me gustaría destacar desde este espacio de Blog -que he dejado de lado por otras prioridades- para referirme al trabajo de este hombre de Dios.

Primeramente su preocupación por la dignidad de la persona, en todos sus ámbitos. Si bien es cierto, tuvo un papel especial en el período de la dictadura militar, defendiendo a muchos prisioneros políticos, y alzando la voz de la Iglesia a favor de los que estaban siendo pisoteados, también tuvo la valentía de defender a todo niño que estaba por nacer. La principal preocupación de Monseñor Silve Henríquez fue siempre la defensa de la vida, tanto en su gestación como la de todo ser que participaba en la vida ciudadana de nuestra nación. Siempre fue una voz clara, cercana y firme.

En un segundo lugar, pero no menos importante, la visión que tiene este hombre de Dios sobre la figura de María, Virgen. Se cuenta por los pasillos de Facultades e institutos de ciencias religiosas que la última parte de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium fue desarrollada por petición de él y otros hombres que ven la importancia de la Madre de Jesús en la misión de la Iglesia.

Esperemos que en Chile, su figura siga marcando a muchos en la conciencia social solidaria y fraterna que tanto soñó.

Sitio Oficial
Mi sueño de Chile (discurso que está en el blog)
Escrito por: Cristian Ahumada - 04:11