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Sensus Fidelium

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

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lunes, 29 de septiembre de 2008

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Volver

Si vemos todas las dinámicas de las religiones es un movimiento de encuentro del ser humano hacia su creador, de hecho es la misma etimología de la palabra religión (volver a unir). Es algo casi obvio, pero es también una idea que sería importante retomar a la hora de estar hablando de la función que cumple la relgión en la sociedad moderna.

En la Teología de Santo Tomás se habla del movimiento del encuentro del hombre con Dios, el ser humano sale de Dios (su Creador), vive en el mundo fuera de Dios, y vuelve a su encuentro por medio de la nostalgia de la unidad que se desea y se anhela (tomando lo que dijo San Agustín: "nadie ama lo que no conoce, y nadie extraña lo que se ha perdido").

Hoy en día las religiones siguen mostrando esta "oferta" a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, es llamativa la cantidad de personas que dicen no creer en las iglesias, pero que sí siguen creyendo en su Dios; y para qué hablar de las deformaciones de las creencias, dejándolas simplemente en el ámbito de una referencia, pero que no involucra la ética que conlleva creer (un ejemplo de ello es la cantidad de católicos que son favorables al divorcio pero contrarios al aborto en Chile). Es increíble que la vuelta a la fe ha sido también un viaje a la privatización de lo que creemos y en quién creemos -creo en Dios, pero no e la Iglesia). Esta actitud provoca una seria esquizofrenia religiosa, porque la fe misma es un hecho social, pero hoy en día se disfrazan las actitudes y motivaciones de la fe: un ejemplo de ello es la gran cantidad de jóvenes que participan en acciones sociales y de ayudas solidarias, como es un trabajo organizado de las iglesias, ellos participan ahí, pero no se profundiza la fe vivenciada, de ahí que cuando llegan a los 25 años se alejan, y sus motivaciones se desvanecen tan pronto como éstas aparecieron. ¿Cuándo nuevamente se regresa a la vida de fe? simplemente cuando se ha tenido una experiencia que marca, vale decir, cuando venimos de vuelta de la vida, nos damos cuenta que somos precarios y que necesitamos tener un sentido para vivir, y un sentido para más allá de esta vida contingente. La imagen de Dios deja de ser un elemento contingente (un salvavidas de respaldo) y pasa a ser el dador de vida y sentido para vivirla.

Volver a la fe es un camino que conlleva madurez y humildad. Volver a la fe es también compartir en quién creo y en lo que creo. Sería interesante ver que los cristianos dieran verdaderamente razón de su esperanza, no cayando como si creer fuese de personas irracionales, sino que comunicando a partir de la razón y del co-razón, que es la base de la evangelización.

Escrito por: Cristian Ahumada - 22:35

domingo, 28 de septiembre de 2008

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¿De Qué Tolerancia Estamos Hablando?

Hace un par de días atrás estuve hablando con un colega que trabaja en otro colegio, que recién se está conformando en su equipo de trabajo, y estaban viendo qué elementos se está dispuesto a tener como signos identificatorios. El Director estaba viendo que todos estuvieran de acuerdo y que este compromiso fuese asumido por todos, para sorpresa de mi colega, le llamó la atención que todo lo que tuviese que ver con religión (oraciones, encuentros, niños y apoderados que participen según sus creencias, imágenes, celebraciones litúrgicas) era rechazado constantemente por un grupo de profesores, quienes -según lo que mi colega comentó- son los que más reclaman por la igualdad y la tolerancia.

¿De qué tolerancia estamos hablando? es la pregunta que formulé a mi amigo cuando terminó de decirme esto. Y el mismo me contestó: "Sabes es que la tolerancia se ve más como un derecho privando siendo que es un derecho compartido, y por tanto es a su vez una responsabilidad." Le encuentro toda la razón, en Chile, no sé si en otra partes de Sudamérica o del Mundo se está dando el siguiente fenómeno: se reconoce a las minorías y se les respeta, pero estas minorías al verse respetadas quieren ocupar los espacios que se les dan y no compartirlos. Se podría hacer la comparación con aquellos niños que nunca han tenido un juguete "último modelo" y se los dan, no lo comparten y luego de usarlo se aburren y lo botan, acordándose de él cuando lo pierden.

Tengo la sensación que hemos abusado del verbo tolerar, más si las tres primeras acepciones nos hablan de aguantar aunque nos moleste. Pienso que ya es hora de acabar con la tolerancia y empezar con el respeto.

El mismo concepto de tolerancia hoy en día nos dice que hay que respetar las distintas visiones del otro, pero con una carga contenida de silencio por no herir. Hay un refrán que se dice aquí: "Para no entrar en discusiones no hables de política, de fútbol ni de religión." Pienso que los mejores caminos para empezar a respetar son hablando de esos temas, porque hay que mirar a la cara, saber escuchar y atender, para finalmente dialogar.

La tolerancia misma, mal empleada -tal como se ha dado en nuestros días-, nos llevará a conflictos que han estado contenidos, puesto que si se hubiese hablado antes, mirado a la cara, en el fondo respetado a la persona que tiene sus ideas y no a las ideas que tiene esa persona, se llega a un acuerdo justo.

Jesús en el Nuevo Testamento no habla de tolerar, sino que de amor al prójimo, de perdonar setenta veces siete, de acoger, de dar todo lo que tienes, incluso la vida. Estos verbos no miran a los actos sino que a las personas mismas. Dios quiera, que cuando hablemos de tolerar no cerremos nuestros ojos, veamos a la cara, y pensemos que la persona con que estoy hablando ha también de respetarme. Si no lo hace, y lucha en contra de mis ideas, no puede haber un verdadero diálogo, y por tanto, tampoco se realizará un verdadero acuerdo.
Escrito por: Cristian Ahumada - 08:05

miércoles, 24 de septiembre de 2008

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El alma del ser humano: memoria y olvido

How happy is the blameless vestal's lot!
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd;
Labour and rest, that equal periods keep;
"Obedient slumbers that can wake and weep;"

¡Cuán feliz es la porción de las vestales libres de culpa!
El mundo que se olvida, por el mundo olvidado.
¡Eterno resplandor de una mente inmaculada!
Cada oración que se ha aceptado, y cada deseo renunciado;
El trabajo y el descanso, en períodos iguales se guardan;
"Dormilones obedientes que pueden despertar y llorar;"

(Alexander Pope, parafraseado por mí)


Nuestra estructurar de conciencia tiene una serie de dinámicas que, hasta el día de hoy se siguen descubriendo, y que son necesarias para una buena sanidad mental. Nuestra salud pasa por tener claras nuestras fortalezas y debilidades, nuestras oportunidades y amenazas. Hoy en día el gran enemigo del ser humano es el tiempo, ya lo decían los antiguos romanos:

Tempus edax rerum
(El tiempo devora todas las cosas)

El tiempo es celoso de nosotros, porque vivimos y pasamos en esta historia, pero también nos devora los momentos buenos, y nos deja los malos ratos; silencioso va acabando con nuestra propia existencia hasta llegar a la aniquilación.

El ser humano tiene a su haber tres nociones de tiempo y de relacionarse con el mismo, he aquí un ejemplo:

1.- Descripción de los caracteres del tiempo tal y como nos aparecen: es el concepto descriptivo del tiempo. Antes Ahora Después
2.- Este primer nivel remite a otro más hondo en el que el tiempo muestra sus estructuras: es el concepto estructural del tiempo. Pasado Presente Futuro
3.- El tiempo estructuralmente considerado remite a su más hondo estrato: es el tiempo como modo. Se tratará, pues, del concepto modal del tiempo. Memoria Camino Proyecto

Una escultura siempre estática, como el David de Miguel Ángel no tiene noción de tiempo, es como si no existiese, aunque nosotros sí le damos un transcurso al pasar del mismo (años, meses, días, horas, minutos y segundos)

Por ello es que el ser humano tiene un don: la memoria , ella nos permite desarrollar el pasado, y la posibilidad de poder atesorar momentos que ya han pasado en un instante efímero y que el tiempo nos ha querido arrebatar. Es gracias a esta capacidad que tiene el ser humano que también podemos prever el futuro, anticipando acontecimientos debido a la experiencia que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra existencia.

Pero no nos quedamos simplemente con esta noción clave, sino que expresamos mucho más allá nuestra vida, no es un simple “pasar la vida”, sino que ella también es un camino, de hecho el hombre es un “homo viator” alguien que va de camino en la vida, de paso por este mundo; un ejemplo de ello es que nuestra existencia va más allá de estar en tal o cual lugar, sino que planificamos, sin saber lo que realmente pueda ocurrir, por eso nuestra vida también es un proyecto.

El concepto de proyecto busca que podamos descubrir que la vida no es simplemente “Carpe Diem” , aprovecha el día; el hombre persigue la fuerza del amor, de la esperanza, de buscar el infinito, esta moción nos lleva a preocuparnos del futuro, no es tan sólo futurición , lo que buscamos es ir más allá del tiempo limitado, sino que buscamos esta vida como ámbito ilimitado y de realización.

El desarrollo de la creatividad nos lleva a pensar en un futuro distinto, desarrollamos utopías y esperanzas.

Los conceptos de utopía y esperanza vienen de la mano con el concepto de proyecto, lo que buscamos es algo que va más allá de nuestras propias expectativas y que nos da pie para conseguirlo (seguro que mañana será mejor…) ¿qué hacemos entonces aquí si no existe la esperanza de una vida mejor, o más aún, de una “más allá”. No puede ser justo que nuestra existencia esté entre medio de dos “nadas” . Este tipo de exigencias tiene la vida con nosotros, es la vida la que te da un sentido que tienes que ir descubriendo paso a paso.

¿Por qué entonces el deseo de olvidar?

Nuestra propia mente desea que olvidemos algunas cosas, malos ratos, dolores, pérdidas, vergüenzas, algo que es muy natural. Habrás sabido que la mente tiene al olvido como un mecanismo de defensa, son esos “borrones” de momentos que no hemos podido aprender a convivir con ellos, y que por sanidad mental, han sido desterrados del maravilloso don de la memoria. Cada hombre y mujer es Mnemosine y Amnesia (Memoria y Olvido), que nos invitan a seguir proyectando hacia futuro lo que es necesario.

En la película “El Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos” nos muestra la belleza del amor que llega al extremo de querer desterrar de la memoria todo recuerdo de la persona amada, y que carga con el riesgo de perder la misma identidad, recuerda que tú también eres historia, y que este mundo se ha ido forjando a tus actos, que aún no siendo publicitados o conocidos por todos ha movido al Cosmos a su realización.

¿Estarías dispuesto a perder algún recuerdo que te ha llevado a la felicidad a causa del dolor mismo de la pérdida de lo amado? ¿No es lo mismo que te ha pasado alguna vez, cuando te preguntas por qué estás haciendo, o dejado de hacer tal o cual cosa?

Ten en cuenta que, aún sabiendo que existiese la posibilidad de la reencarnación, esta vida es única, y que nunca más se volverá a repetir, el David de Miguel Ángel está antes que ti, y lo seguirá estando mucho tiempo después, pero tú no. Con un instante puedes conseguir la inmortalidad, no pierdas el tiempo, aprovecha el día, proyéctalo más allá de lo que es contingente el día de hoy. Es el momento de que elabores, a grandes rasgos un camino de vida, forjando los cimientos de lo que es el principio de todos los demás días. Recuerda ser feliz, a pesar de lo que el resto te diga, sólo siendo tú mismo puedes llegar lejos, es tu vida, es tu historia, y nadie más la va a escribir por ti.

Escrito por: Cristian Ahumada - 20:55

lunes, 22 de septiembre de 2008

Espejo de Cristo

Simplemente quiero hacer una mención a un hombre que en Chile fue sinónimo de la lucha por los derechos humanos, y fue voz de los que no tenían voz en el período de la Dictadura Militar que vivimos en Chile (si bien es cierto no había nacido para el Golpe del 11 de Septiembre, soy nacido y criado en esa época), Monseñor Carlos González.

Hoy en clases con mis alumnos tuvimos que ver el tema de la consistencia de la credibilidad de los cristianos en el mundo de hoy, más que nada ver cómo por la congruencia entre lo que se cree, vive y celebra. Y partía con la pregunta "¿Cuántos hombres y mujeres dejan de creer por el escándalo que hace un personaje público?", y les daba a conocer cómo es que en el mundo de hoy los escándalos relacionados con los abusos de menores cometidos por los sacerdotes son muy comunes, y que tienen semanas de comentarios y análisis de todo tipo. Pero cuando hay que hablar de aquellos hombres que por su fe han defendido incluso a sus enemigos simplemente se cae en un buen recuerdo que pronto se olvida.

De ahí que aproveché de contarles de Monseñor Carlos González, quien fuese presidente de la Conferencia Episcopal de Chile.

En esta época fue la misma Iglesia Católica Chilena quien cuidó de muchos perseguidos políticos con la creación de instituciones que defendían y protegían sus derechos (por ejemplo la Vicaría de la Solidaridad). Fueron esas acciones simples, concretas, en que la voz se levantaba por los que no podían reclamar sus derechos, lo que gatilló a que muchos chilenos y chilenas tuvieran fe y confianza en los sacerdotes. Y fue un bono para la "cuenta corriente" de adherentes a la Iglesia, por algo es que todavía existe -y a diferencia de otros países en América Latina- en que la Iglesia Católica es voz autorizada en los temas sociales, y no una simple fuente de opinión.

Espero que a lo largo de nuestra experiencia y vivencia de la fe también seamos testigos creíbles ante los hombres y mujeres que desean ver un rostro de Cristo más cercano, comprensivo y acogedor siendo sus espejos, reflejando su amor a los demás.

Biografía de Monseñor Carlos González

Escrito por: Cristian Ahumada - 21:13

domingo, 21 de septiembre de 2008

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¿Qué es el Sensus Fidelium?

Este blog lleva cerca de dos años y algo más, he escrito más de 250 artículos, pero nunca he explicado en qué consiste el Sensus Fidelium, y las explicaciones que se dan en otras páginas no me es la más satisfactoria. Para mi explicación voy a tomar como referencia y base a mi profesor Antonio Bentué.

La Iglesia tiene como fuente de la revelación la Palabra de Dios que se va actualizando a partir de la tradición misma de la Iglesia (por ello es que los dogmas tampoco son monolitos que no se pueden releer a lo largo de los tiempos). El pueblo creyente en general constituye también una instancia para saber cuál es la auténtica tradición de la Iglesia.

El pueblo fiel son aquellos que no tienen carisma magisterial ni el teológico dentro de la Iglesia. Su manera de comprender y vivir la fe es también un punto de referencia fundamental para captar el sentido del mensaje salvador transmitido. Todo ello gracias al don del bautismo que nos hace participar en el "sacerdocio real de Cristo", y somos partícipes de la misma acción del Espíritu Santo que inspiró la Escritura.

Hay que aclarar que no es la gran masa social de personas que dicen ser cristianas, sino que aquellos que verdaderamente participa de la fe y la vive de forma relevante. Son todos aquellos hombres y mujeres que desde su vida cotidiana hacen presente a Cristo en el mundo, su labor fundamental testimoniar esta recepción y vivencia de la fe en el mundo de hoy, como mensaje salvador.

El Sentir del Pueblo Fiel, supera así el peligro del Clericalismo de ciertas eclesiologías medievales, puesto que los laicos también portamos el Espíritu de Cristo, y que a partir de sus propias experiencias pueden aportar para una mejor comprensión y vivencia de la Palabra.

El Laico, por tanto, vive una verdadera vocación, buscar el reino de Dios, en este tiempo, guiándose por el Espíritu Evangélico, consiste en iluminar su vida cotidiana (temporal) con la luz del evangelio, no es instalar la religiosidad o símbolos que marcan la diferencia, todo lo contrario, es presentarse ante el mundo con la llamada que hace Cristo a la salvación.

El pueblo fiel, por lo mismo, ha vivenciado la fe sin una determinada ideologización, se da más bien una comprensión existencial de la fe misma. El Sensus Fidelium tiene que ver con el carácter del tiempo en este mundo, y de las experiencias que hombres y mujeres han hecho para transmitir esta fe.

Por ello es que muchos de los dogmas que se han elaborado a lo largo de la tradición misma de la Iglesia han sido originados en la experiencia misma de los fieles, en sus oraciones y en sus celebraciones, pero ello no quiere decir que porque exista una "mayoría", se deje de lado a la autoridad de la Iglesia.

Lumen Gentium nos lo recuerda:
El carácter secular es propio y peculiar de los laicos. Los que recibieron el orden sagrado, aunque algunas veces pueden tratar asuntos seculares, incluso ejerciendo una profesión secular, están ordenados principal y directamente al sagrado ministerio, por razón de su vocación particular, en tanto que los religiosos, por su estado, dan un preclaro y eximio testimonio de que el mundo no puede ser transfigurado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las bienaventuranzas. A los laicos pertenece por propia vocación buscar el reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y a cada una de las actividades y profesiones, así como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social con las que su existencia está como entretejida. Allí están llamados por Dios a cumplir su propio cometido, guiándose por el espíritu evangélico, de modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás, brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad. A ellos, muy en especial, corresponde iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor.


De ahí que Sensus Fidelium es el sentir de la fe de los fieles, pero también iluminando con la luz del Evangelio al mundo de hoy tal como lo vivió Jesucristo en su tiempo inspirado por la fuerza del Espíritu Santo.

Escrito por: Cristian Ahumada - 18:47
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Metanoia y Redención

No siempre es corriente escribir de madrugada, pero a muchos les viene la inspiración a estas horas de la noche, no podía dejar de escribir por mi anterior Post "Cuando El Dolor Permanece", porque a lo largo de estos días me he dado cuenta de las consecuencias que esta frase y lo escrito tiene de fondo. Por una parte en la vida de la fe es necesaria la conversión (metanoia en griego), y que exige una ruptura con la vida anterior, pero ¿qué tipo de ruptura? Por otra, y profundizando un poco más, al hablar de la conversión se ha tomado que la vida anterior es basura, que poco valor tiene, y por lo tanto es importante denostar. En estos dos puntos quisiera ahondar este post.

Metanoia es una palabra que emplea el Evangelio de Marcos en el Anuncio de la Buena Noticia "...El Reino de Dios está cerca, conviértanse y crean en el Evangelio" (Mc 1, 15), ahora bien conversión (metanoia) significa literalmente ir más allá del conocimiento (nociones) que se tienen, es buscar con mayor profundidad, "darse cuenta" y volverse a lo esencial. En el fondo es la radical vuelta al origen, y no desviarse nuevamente del camino trazado. En el fondo la ruptura que exige la conversión es ese "golpe de timón" que tiene nuestra vida al darnos cuenta de nuestra precaria situación a causa del pecado original (por favor, no se trata de haber comido la fruta del Jardín del Edén, sino el querer ser como dioses), que nos ciega del verdadero destino que es el encuentro con el creador. La conversión exige ruptura, pero con las antiguas prácticas que llevábamos, no es negación, sino más bien comprensión de la historia privada como historia de la salvación.

Si Jesús mismo en toda su predicación nunca condena la vida de las personas, es más, en todos los relatos se toma la historia anterior de los personajes nombrados (María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios... Santiago y Juan, hijos de Zebedeo...), nunca se niega la historia anterior, porque también es historia de Salvación. ¿Cuál es el punto de la ruptura? El encuentro mismo con Jesucristo, al igual que en la historia universal existe un Antes y un Después de Cristo, pero el Después no es nada sin el Antes, ya que fue preparación a este encuentro.

En segundo lugar, y en continuación con la idea anterior, a muchos hermanos separados les he escuchado hablar que su vida anterior fue una completa basura, y que no tenía ningún valor lo que antes habían hecho hasta que conocieron a Jesús. Puede ser cierto que la vida cobre un nuevo sentido con Cristo, y que todo lo anterior vaya tomando un nuevo valor, y que las cosas que parecían valiosas antes ahora no lo son, yo no lo niego, pues también he vivido esa dinámica de conversión (a pesar de haber nacido dentro del alero de la Iglesia Católica y siendo yo católico). La dinámica misma de la conversión, cuando es mal llevada, toma a la vida anterior como si fuese basura. Una vez, alguien en un encuentro de oración dijo: 'Mi vida antes de conocer a Jesús fue una mierda'. A lo que una persona mayor dijo: 'pues fue un buen abono para que ahora estés aquí.' Y cuánta razón tenía el hombre, puesto que de nada sirve denostar la vida anterior, ya que es la base de nuestra propia conversión.

Jesús no niega la vida de las personas, tampoco condena a las personas (todo lo contrario, busca nuestra salvación). Lo que verdaderamente condena es el pecado en sí, no al pecador. Lo que persigue siempre es nuestra "vuelta hacia Dios", nuestra conversión. En muchas ocasiones esta conversión es una opción personal, en otras va a ser un llamado de atención, ya sea por una persona o acontecimiento en particular, pero dentro de nuestra propia historia, no nos va a exigir renunciar a la historia personal, las renuncias van mucho más allá, es dejar de lado actitudes que nos desvían de la verdadera meta a alcanzar.

El vivir recordando la antigua vida que se llevaba, como odiando lo que se hizo anteriormente, es también una muestra muy seria del pecado de soberbia. Lo que escribo a continuación es una anécdota, no rompe el sigilo o secreto de confesión:

Hubo una vez una mujer que todas las semanas iba a la parroquia a confesarse con los sacerdotes: "Padre, quiero pedirle perdón a Dios porque me hice un aborto". Y los sacerdotes le confesaban, pasó así el tiempo hasta que simplemente hubo un sacerdote para confesar; y se dio cuenta que esta mujer venía todas las semanas, hasta que un domingo cuando la vio venir, se le acercó y le dijo: "Mujer, de lo que tienes que confesarte tú no es del aborto que te practicaste, sino de la soberbia que tú tienes. ¿Acaso no crees que Dios ya te perdonó?"

También, a modo de conclusión, el recordar constantemente la vida pasada, como algo maléfico, es pecar de soberbia, ya que Dios perdona todo, lo sana todo, lo transforma todo, desde la raíz, es decir, no nos redime por partes, sino completamente. No seamos soberbios, sino que agradecidos del amor y de la misericordia que nos tiene.

Escrito por: Cristian Ahumada - 04:23

lunes, 15 de septiembre de 2008

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Cuando el dolor permanece

Este post lo escribo desde la perspectiva de un cristiano católico, que ha visto a varios amigos y conocidos cambiarse de iglesia, sin dejar de lado la fe en Jesucristo. He visto muchos cambios grandiosos, y bendito sea Dios porque ellos se han acercado a Jesús, ya que sea cualquier camino el que lleve a Cristo dando razón para su vida, dejando de lado todo indicio de egocentrismo y de etnocentrismo, es bienvenida. Pero también he visto a otros que el cambio de su fe ha sido también un desprecio a lo vivido anteriormente, casi expresando que la fe inculcada antes no les ayudaba a descubrir a Jesús.

Encuentro estas expresiones bastante similares a los actos y comentarios que hacen parejas que están al borde del divorcio, en que si se les pregunta a cualquiera de los dos sobre los recuerdos que tiene, todos ellos son negativos, y acaban con la pregunta ¿cómo es que fui a vivir con esta mujer (u hombre)? Siendo que el dolor mismo no es provocado ni por uno ni por otro, sino que es la sucesión de acontecimientos que los llevaron a tal desenlace. Haciendo analogía con lo anterior, la fe misma es un arma de doble filo, y por ello es que se dan responsabilidades compartidas, tanto de las personas, como de los sucesos que desencadenaron el abandono de la fe.

Como bien decía el don de la fe es un arma de doble filo, ya que ella nos puede transformar, pero la fidelidad y su ejercicio es un tema muy complejo, ya que es asentir con la razón, y es un asentir constante. ¿Qué pasa en la mente de aquellos que ven con reticencia su vida de fe anterior a su etapa de conversión? Es un misterio, ya que la psiquis humana juega un papel profundamente importante, para algunos el dejar de lado su antiguo sistema de creencias lleva a un choque profundo, del cual se quiere desligar, y no es por lo que han creído, sino más bien por aquellos a quienes siguieron en sus enseñanzas, sin tener un claro sentido de lo que vivieron en sus experiencias.

Culpables no existen en esta crisis de fe, sí lo que hay son (y somos) responsables, así como el Concilio Vaticano II habla de los causantes del ateísmo moderno, también hay responsables de las crisis de fe. Por una parte las experiencias de humillación y de dolor, provocados por hombres y mujeres a causa de ser "portadores de la verdad" causa desazón y desilusión, acumulando una serie de resentimientos y dolores.

Otra de las causas de la sensación del dolor que lleva a negar la anterior vida de fe es la mala conducta que llevó la persona, y relaciona ese dolor con las conductas dentro de su Iglesia, como si nadie se hubiese preocupado del dolor que ha vivido. A cuántos no se ha escuchado decir que eran alcohólicos y que cuando conocieron a Jesús pudieron cambiar, razonando que la fe anterior no era la correcta, y que incluso esa fe que vivió era falsa.

Puede que también el cambio de iglesia lleve, por motivos egoístas, ya sea del responsable de esa Iglesia a hacer pensar que el resto de los hombres y de las mujeres que no están dentro de la suya van a ser condenados, y que su visión de Dios es equivocada e incluso atente contra la verdadera doctrina que hablan ellos de Dios.

¿Tienen que ver estos tres esbozos de responsabilidad con la correcta visión que tiene el cristiano de Dios? Creo que sí, pero el referente para ver que la religión por la que opta el hombre que se abre a la revelación, tiene que ir cuestionada por toda referencia de egocentrismo de su fundador, Jesucristo no es excluyente, ni tampoco buscó para sí el derecho de exclusividad. Todo su actuar fue una puerta abierta al encuentro de los hombres con su Padre, inclusiva y una constante invitación a la conversión. De ahí que las visiones rupturistas que descartan todo la historia anterior, llegando al rechazo, provocan una serie de evaluaciones acerca de la actual vivencia de la fe.

Ya en la historia de la Iglesia Primitiva se ha visto este tipo de expresiones, y tenemos la experiencias de hombres y mujeres que lucharon contra de la ruptura, dos ejemplos:

Agustín de Hipona: Trató de combatir el Maniqueismo, en que hablaba de una división entre el antiguo Testamento y el nuevo, aduciendo que el Dios del antiguo Testamento era un Dios cruel y siniestro, que fue cancelado con la presentación del Dios de Jesucristo y presentado en el nuevo Testamento. Agustín, en cada referencia que hacía al antiguo Testamento nos recuerda que es la preparación a la revelación de Jesús, y en el caso del pecado él mismo lo nombra Bendito Pecado que nos regaló tal redentor.

Ireneo de Lyon: quien tiene la célebre frase "lo que no es asumido no es redimido", no se puede negar la vida anterior de la persona, ya que ella es llevada a su plenitud por medio de la redención de Cristo, la naturaleza y la historia de la persona no son negadas por Jesús, cabe recordar las genealogías de Jesús en los evangelios de Lucas y Mateo, quienes en sus árboles muestran grandes personajes, no sólo por el bien que han hecho, sino también por las atrocidades que cometieron.

Antes de terminar quiero recordar que este post es para aquellos, que como yo, han visto amigos y conocidos que han negado sus antiguas vidas de fe, para recordarnos a nosotros mismos que tenemos que reconocer en la fe esa respuesta a la revelación, pero también el trabajo que hemos de realizar ilustrándola, instruyéndola, y llevando a cabo el mayor acto de humildad, reconocer siempre a Jesús como aquel que nos invita a seguir Mar Adentro, sin miedo y con esperanza.
Escrito por: Cristian Ahumada - 20:17

sábado, 13 de septiembre de 2008

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Hadrones y La Partícula Divina

No sé qué haya estado haciendo a la hora en que se realizó el primer experimento en el CERN, y las "supuestas" consecuencias catastróficas que tendría el colisionar protones para descubrir el origen de la masa, y por tanto del Universo mismo.

La búsqueda de parte de la ciencia por el origen del Universo, y recrear las condiciones que dieron origen al Big Bang (Gran Explosión), son de por sí misterios que el ser humano de este tiempo se ha hecho, y se seguirá haciendo. Caben tantas preguntas y tanta admiración que desde la fe también se plantean nuevas exigencias, y al mismo tiempo serenidad.

El estudio y la ciencia van de la mano con el desarrollo mismo de la conciencia del ser humano de ir más alto y más lejos, pero también la ciencia no puede ir en contra del respeto a la vida y, fundamentalmente del respeto por la persona.


Los átomos no eran la partícula más pequeña...

La teología misma es una reflexión en torno al misterio de Dios, y la ciencia nos transporta al descubrimiento de fenómenos tan extraordinarios tanto a nivel macro como microscópico, llevando al ser humano a la sensación de indefensión y de admiración, pero también nos lleva al temor y a la desesperación, llegando a extremos como la histeria colectiva ante lo desconocido.

Tiempo atrás la misma Iglesia Católica iba en contra de la modernidad y de los límites que estaba rompiendo la ciencia, hoy en cambio la Iglesia misma apoya a la ciencia, pero siempre y cuando no pase a llevar al ser humano. Por eso es que me llama la atención que las revistas hablan de "La Partícula Divina", que sería la responsable de la creación de la masa y, por tanto de la creación de nueva materia en el espacio, de ahí que cabe la pregunta ¿será el hombre capaz de hacer materia nueva en este universo?, y como contrapartida ¿será ahora necesario Dios para la creación?

Es tanto el deseo de conocimiento, que la búsqueda de la verdad puede enceguecer los caminos y olvidarnos del horizonte que perseguimos: la realización plena de todos los hombres y de todo el hombre. No perdamos el horizonte de lo que estamos haciendo, cuando se extravía el porqué de los experimentos, tomando las precauciones necesarias para realizarlos.
Para ver sigue los siguientes enlaces:

El Gran Colisionador de hadrones
La hoja de ruta del Gran Colisionador de Hadrones
El LHC alumbra una explosión de aplicaciones
Escrito por: Cristian Ahumada - 09:10

miércoles, 10 de septiembre de 2008

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Jesús: Dios con Nosotros, Uno de Nosotros

Además de las clases de religión, y como misión dentro del colegio en que trabajo, realizo junto a mi colega de básica las Catequesis Familiares. Durante este año nos propusimos, junto con los temas que se dan, hacer cursos de formación teológica, con el objetivo de dar razón de nuestra esperanza. ¡Qué increíble ha resultado ver el cambio en las personas que asisten de la visión que se tiene de Jesús! No es raro ver que en América Latina se tiene un concepto muy "elevado y distante" de Jesús, aquella visión Alejandrina (una cristología descendente -El Hijo de Dios, el Verbo hecho carne), por sobre la visión Antioquena (una teología ascendente (Jesús de Nazaret, el Hijo de David resucitado por el Padre).

 

Es la visión que se ha dado en América Latina, y por la cuál la Teología de la Liberación ha luchado por buscar el encuentro de un Jesús más cercano y humano. De ahí que también haya tanta distancia, por un desmedido respeto a la figura de Jesús, como si nunca hubiese sido tan persona que tuvo que vivir las vicisitudes de su época, algunos cristianos se extrañan que tenía que pagar impuestos, realizar los deberes de un judío común, ¿acaso no bailaba en las fiestas a las cuales no asistía?, ¿no brindaba? De hecho una de las acusaciones que recibió fue de que era un comilón y un borracho (Lc 7, 34), Jesús mismo vivió la sencillez de su vida y conocía la sencillez a partir de su experiencia vital, incluso muchas de las parábolas que relata tienen relación con el trabajo de la gente sencilla de su época. ¿Se imaginan que para explicar el amor de Dios como la total kénosis de la experiencia económica de la Trinidad Inmanente? No sería muy llamativo, es más valioso el sentido humano, pero sin olvidar el valor que este hombre es tan sobresaliente, que sólo podía ser Dios.

 

Por esta sencillez de su lenguaje está la profundidad de su mensaje, Dios es simple, su mensaje es simple, pero junto a esa simpleza está el misterio, el amor mismo es sencillo pero encierra la gran profundidad de la pertenencia y de la identidad. Jesús es Dios con nosotros, y es uno de nosotros, si bien es cierto es Dios, es tan humano y perfectamente hombre y el más grande de todos, el primero entre nosotros, que nos lleva al encuentro de la creación con su creador.

Escrito por: Cristian Ahumada - 22:55

martes, 9 de septiembre de 2008

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Teología y Ecología, las Conclusiones del Congreso de Zaragoza (fuente: zenit.org)

Siempre se ha hablado que la teología es una ciencia que estudia la relación de Dios, del Hombre y del Mundo, y que en ella se desarrolla el misterio de la economía salvífica. ¿Cuántas veces he escuchado la pregunta acerca de la relación de la teología con la ecología? Muchas. Por ello es que las conclusiones del Congreso de Zaragoza me permite iluminar la relación entre teología y ecología.

 

El Congreso, que se celebró del 10 al 12 de julio, fue presidido por el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente de dicho Consejo pontificio y representante de la Santa Sede para el día de la Santa Sede en la Exposición internacional de Zaragoza.

El primer día se afrontó el tema de la vida del hombre en el mundo:  "Qué es el mundo?, ¿quién es el hombre?, ¿qué relación existe entre el mundo y el hombre?". La segunda jornada se centró en la ecología ambiental. Las intervenciones pusieron de relieve que la cuestión ecológica no tiene solución sólo a partir de la perspectiva científica y técnica, sino que se debe afrontar también como problema ético. Las conferencias de la tercera jornada se centraron en una verdad fundamental actualmente olvidada en gran parte:  "la ecología como cuestión antropológica", lo que significa que sólo el hombre conoce y puede reconocer el valor y el sentido del ecosistema, del ambiente, de los seres vivos (animales y plantas) y también de sí mismo.

Si el hombre no habitase la tierra, no habría ecología. La cuestión ecológica surge como toma de conciencia por el hombre de su relación con el ecosistema natural de la tierra, en tanto que esta constituye el contexto más próximo de su vida dentro del universo. Por eso, el Congreso internacional de ecología que desarrollamos durante tres días en esta ciudad de Zaragoza dentro de "Eventos paralelos a la tribuna del agua", y que el pabellón de la Santa Sede en Expo-Zaragoza 2008 organizó como aportación cultural y científica de la Iglesia a la sociedad, abordó en su primera jornada de trabajo la temática de la vida del hombre en el mundo, preguntándose:  ¿qué es el mundo?, ¿quién es el hombre?, ¿en qué relación está el hombre con el mundo y el mundo con el hombre? 

 

Las conferencias del primer día del Congreso y los amplios diálogos posteriores aportaron luz acerca de estos grandes interrogantes.


El hombre, ya mujer, ya varón, es espíritu-corpóreo; de ahí que entre él y los demás seres vivos de la tierra -plantas y animales- exista un contraste fundamental:  únicamente el ser humano es persona y goza de la inalienable dignidad personal. El mundo, con sus dimensiones de espacio y tiempo -rico en lugares y paisajes distintos, enigmático por sus períodos diversos-, es hábitat para el hombre, el cual, a través de sus creaciones humanas, trata de hacer del planeta tierra, en el que él está, una casa en donde vivir dignamente y poder desarrollar su existencia. El hombre no se ha dado a sí mismo la tierra como medio de su vida, sino que esta se le ofrece como un don que debe custodiar y cultivar, que tiene que comprender y estudiar en sus leyes naturales. El ser humano con su razón y su corazón puede descubrir el sentido interno de la naturaleza, que, más allá del azar, apunta a un diseño inteligente del universo, para así potenciar el cosmos en su belleza, en su bondad y en su verdad, tratando de minimizar el caos como elemento que perturba a todos los seres vivos.
Después de tratar en el primer día del Congreso sobre la realidad del ser humano y la del mundo, así como de la relación entre ambos, la segunda jornada se centró en la ecología medioambiental. Las ponencias pusieron de relieve que la cuestión ecológica no tiene solución únicamente desde la perspectiva científica y técnica, sino que también tiene que ser iluminada como problema ético. La ética supone considerar la calidad de la relación del hombre, en primer lugar y ante todo, con los demás hombres. Del reconocimiento del prójimo en su dignidad personal depende en gran medida la calidad de la relación de los seres humanos con el medio ambiente. El que se relaciona con los demás, reconociendo en ellos un ser con el mismo valor y con la misma dignidad que él, puede vivir una "hermandad" con los demás seres de la naturaleza:  "hermano sol", "hermana luna", "hermana agua", "hermanas aves del cielo", etc. En la ecología, la racionalidad técnica y pragmática debe mantener una fuerte conexión con la racionalidad ecológica, la cual vive de la calidad ética de la relación de los hombres entre sí y, por consiguiente, de la calidad ética de la relación del ser humano con la naturaleza.


Además de resaltar la importancia de la ciencia y de la ética para acceder al medio ambiente como un bien maravilloso para el hombre, también las conferencias de la segunda jornada destacaron que las grandes tradiciones religiosas de la humanidad realizan una gran aportación al cuidado y al respeto de la naturaleza. Se reflexionó sobre cómo influyen el hinduismo, el budismo, el islam y el cristianismo en el crecimiento de la conciencia ecológica de los hombres y en la toma de actitudes humanas que ayudan a cuidar y proteger la naturaleza. Aun existiendo contrastes y matices en las aportaciones de cada una de las grandes religiones a la cuestión ecológica, no obstante todas ellas fomentan la sensibilidad ecológica y la relación armoniosa del hombre con la naturaleza, porque las grandes religiones, desde la vida de relación del hombre con la divinidad, promueven el reconocimiento del prójimo en su dignidad humana, y desde allí realizan una promoción del reconocimiento, el cuidado y la preocupación respecto de los seres vivos y de toda la naturaleza.


Por último, el Congreso, en este segundo día de trabajo, se centró en un aspecto nuclear de la cuestión ecológica, a saber:  la misma cuestión ecológica implica la relación de amor y de inteligencia del hombre con el mundo.

Esta relación lleva a reconocer que la naturaleza no es una realidad absoluta, es decir, la naturaleza no es dios. Divinizar la naturaleza, considerarla como el valor supremo y absoluto, lleva a crear una "seudo-religión" en la que el hombre queda subordinado a la naturaleza como madre tierra. Este naturalismo es destructivo para el hombre y para el propio medio ambiente. Pero también esa relación amorosa e inteligente del hombre con la cuestión ecológica conduce al reconocimiento de que la naturaleza no es nunca un mero instrumento que el hombre puede utilizar a su antojo, maltratarlo o incluso usarlo de tal modo que acabe destruyéndolo. La relación de amor y de inteligencia del hombre con la naturaleza hace que el hombre reconozca el medio ambiente como una riqueza y un bien del que el hombre dispone -que corresponde a la totalidad de la humanidad presente y futura y nunca a unos pocos-, y que debe conservar y desplegar para que la actual generación humana y las generaciones venideras vivan dignamente. Esto implica promover un desarrollo sostenible, mantener la confianza en el hombre como responsable y custodio del medio ambiente, poner la ciencia y la técnica al servicio de la vida y dignidad humanas, tratar de crear bienestar social y personal, y sobre todo trabajar por eliminar la pobreza de la humanidad, pues esta no es amiga de un ambiente sano. Más todavía:  la degradación humana que provoca la pobreza es uno de los peores enemigos del medio ambiente.


Si la segunda jornada del Congreso trató de la ecología, del ecosistema y del medio ambiente, las conferencias del tercer día se centraron en una verdad fundamental perteneciente a la ecología y que se olvida ampliamente en el momento actual, a saber:  que la ecología es una cuestión antropológica. Esto pone de relieve y significa que sólo el hombre conoce y puede reconocer el valor y el sentido que tiene el ecosistema, el medio ambiente, los seres vivos -plantas y animales- y también el hombre mismo. La ecología es una ciencia humana, o sea, un saber que sólo surge del hombre y que él desarrolla; porque sólo desde lo humano la naturaleza, los ecosistemas y el medio ambiente pueden ser considerados y tratados en su valor intrínseco.

Más todavía, los ponentes pusieron de relieve que la ecología no es solamente una ciencia humana, sino también una ciencia sobre el hombre. Esto es algo que queda oscurecido en muchas ocasiones, de tal modo que la cuestión ecológica suele quedar reducida al ámbito de los ecosistemas y del medio ambiente. Sin embargo, también forma parte de la cuestión ecológica el ámbito de la vida natural del hombre, pues el cuerpo humano y la vida corpórea del ser humano -aunque no son equiparables a los organismos vivos de los vivientes no-humanos, porque el cuerpo del hombre es el cuerpo de un "yo", o sea, de una persona- conectan al ser humano con la naturaleza en una intimidad tal que el hombre mismo es un ser natural, un ecosistema, un micro-cosmos. Por este motivo, también el hombre es objeto de la ciencia ecológica. La dimensión natural del hombre, inseparable de su "yo", tiene que entrar en la preocupación ecológica, porque el hombre está íntimamente conectado con lo natural.


Si en tiempos antiguos la naturaleza con sus ritmos y leyes internas era considerada como algo necesario y sagrado, y por ello se consideraba que la tenía que desarrollar según sus ritmos y leyes sin que el hombre pudiera intervenir en ellos, el despliegue de las ciencias positivas y de la técnica han abierto la conciencia del hombre al poder de influir, de modificar e incluso de destruir esos ritmos y leyes de la naturaleza. La pregunta que se plantea desde ese momento es la siguiente:  Ese poder de intervenir en la naturaleza ¿tiene alguna medida?, ¿debe estar sujeto a algún criterio?, ¿o, por el contrario, puede ser ejercido como pura voluntad de poder?


La utilización del poder de la técnica en el seno de la naturaleza como pura voluntad de poder implica no tener en cuenta el valor de los seres vivos, de la vida natural del hombre, de los ecosistemas, del medio ambiente, etc. No considerar el valor de las cosas, el cual emana de un juicio de la conciencia humana a partir del descubrimiento de la verdad y del ser de estas, introduce en un camino en el que todo va quedando en manos de la arbitrariedad del poder, con el riesgo de que este se vuelva destructor para la naturaleza, para el hombre y para los demás seres vivientes del planeta. La medida y el criterio de la intervención del poder de la técnica en el ecosistema, en el hombre en tanto que "micro-cosmos", en las plantas y en los animales, son la verdad y el valor de estos. De entre ellos sólo el hombre es persona y, por tanto, el único que posee un valor absoluto. Ese permanente valor absoluto del ser humano es fuente constante de derechos inalienables. Entre estos derechos destacan el derecho a la vida, el derecho a la libertad, el derecho a la familia, como hogar humano para cada hombre en el mundo, el derecho a la educación y a la cultura. Todos estos derechos son para el ser humano un manantial inagotable de ecología del hombre y de ecología del ecosistema, porque forman en todos y cada uno de los hombres conciencia y compromiso ecológicos tanto en relación con la naturaleza como respecto de la vida natural de los hombres.


Entre la ecología del ecosistema y la ecología del hombre existe una cuestión ecológica de gran importancia:  el problema de los bienes naturales escasos. La naturaleza es limitada. Consecuentemente, también los recursos naturales que los hombres necesitan para el desarrollo de su vida humana son limitados. El planeta tierra no es propiedad de nadie. El mundo constituye el hábitat de todos los hombres, de la generación presente y de los que vivirán en él en tiempos venideros. La escasez de algunos bienes naturales y humanos, que son fundamentales para que el hombre pueda llevar una vida digna y no muera por falta de ellos, plantea un problema siempre urgente y grave para toda la humanidad. Todos somos conscientes de que la falta de alimentos, la falta de agua, la falta de medicinas, de energía, etc., suponen una tragedia para muchos grupos humanos que viven en la tierra, para hombres que son igualmente hombres, ni más ni menos, que aquellos seres humanos que gozan de abundancia de bienes materiales. El planeta tierra es la casa de todos y cada uno de los hombres. Sobre los bienes del mundo imprescindibles para la vida del hombre pesa una hipoteca social universal, porque el mundo es de todos. Esto implica que los hombres tienen la responsabilidad y la obligación de que cada persona pueda acceder a los bienes naturales y humanos necesarios para poder vivir una vida digna. Los organismos universales y las políticas sociales tienen un papel destacado en este ámbito. Uno de los bienes naturales que más relevancia tiene para la vida del hombre en la tierra es el agua. Por desgracia, el agua, necesaria para todo ser vivo, es uno de los recursos naturales escasos. El agua, un bien de todos y en bien de todos, es un recurso de la naturaleza a la que no tienen fácil acceso y en cantidad suficiente muchos seres humanos. El agua marina es fuente de vida para muchos seres vivos, que sirven de alimento al ser humano. Es necesario cuidar las aguas marinas. Las aguas continentales son fundamentales para la vida del hombre. El hombre no puede vivir sin agua dulce. Las aguas continentales son vitales para la vida de la humanidad. El cuidado del agua, los problemas de su explotación, de su distribución y su aprovechamiento deben de ser considerados desde la perspectiva del destino universal de los bienes naturales escasos; a la vez, deben estudiarse con profundidad y seriedad científica para que el agua pueda ser un bien que se conserve en la tierra y todos los hombres puedan acceder a él en la medida necesaria para poder vivir dignamente.

Escrito por: Cristian Ahumada - 18:36

domingo, 7 de septiembre de 2008

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La Tradición Apostólica Condena El Aborto

Estaba leyendo el blog de Luis Fernando Pérez Bustamante, en que habla de los primeros cristianos contra el aborto. Por muy actual que es el tema, con todas las discusiones que se han ido generando, también es necesario iluminar con la sabiduría de los Padres Apostólicos.


Para cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad humana es claro que una de las plagas más infecta, desastrosa e inmunda de nuestra sociedad en pleno siglo XXI es el aborto. La Iglesia Católica, así como la mayoría de las iglesias y comunidades eclesiales separadas de ella, condena sin paliativos la aniquilación de seres humanos en el seno de sus madres. Dado que la Biblia apenas habla específicamente del aborto, aunque obviamente hay indicios muy claros de que las Escrituras consideran que el feto es una vida humana (p.e Jueces 16,17; Salmo 22,9-10; Lucas 1, 15-16 y 41-44; Galatas 1,15), es importante que estudiemos lo que creían los primeros cristianos acerca de este tema. Su testimonio es unánime y no deja lugar a dudas en la condena del aborto.


Para ver el texto completo, leer aquí.
Escrito por: Cristian Ahumada - 21:22
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Misión Continental

De una forma diligente y humilde se ha dado inicio a la Misión Continental en América Latina, este es uno de los llamados que hicieron los Obispos en Aparecida el año pasado, y hoy comienza a gestarse este proceso, que llevará a los cristianos católicos del continente a un anuncio misionero de Jesucristo.

¿Qué nos dice el documento de Aparecida?

Monseñor Alejandro Goic Karmelic, Obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile nos lo explica:

Nº 33. Los pueblos de América Latina y de El Caribe viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los “signos de los tiempos”, a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y “para que la tengan en plenitud” (Jn 10,10)

Nº 34. La novedad de estos cambios, a diferencia de los ocurridos en otras épocas, es que tienen un alcance global que, con diferencias y matices, afectan al mundo entero. Habitualmente, se los caracteriza como el fenómeno de la globalización. Un factor determinante de estos cambios es la ciencia y la tecnología, con su capacidad de manipular genéticamente la vida misma de los seres vivos, y, con su capacidad de crear una red de comunicaciones de alcance mundial, tanto pública como privada, para interactuar en tiempo real, es decir, con simultaneidad, no obstante las distancias geográficas. Como suele decirse, la historia se ha acelerado y los cambios mismos se vuelven vertiginosos, puesto que se comunican con gran velocidad a todos los rincones del planeta.


Estamos en una realidad social y cultural tremendamente compleja que necesita de parte de la Iglesia, una respuesta de mucho mejor calidad que la que actualmente estamos dando.

Necesitamos re-potenciar la dimensión misionera (en su sentido más profundo, de allí el tema de la conversión pastoral) y redescubrir una mejor experiencia de comunión (que no nos lleve a vivir centrados en tensiones intraeclesiales, sino en la tarea de proclamar el Evangelio).

En medio del oleaje del secularismo que va invadiendo a grupos significativos del país y de la región y atacando determinados ambientes y sectores de nuestra cultura, haciendo que Dios sea casi un concepto vacío que poco o nada dice a la vida de las personas y de la comunidad humana, tenemos que hacer llegar nuestro anuncio para que pueda ser acogido como Buena Noticia.

Sabemos bien que una de las dimensiones de nuestra permanente conversión como evangelizadores es una conversión de actitudes y lenguajes que permitan que otros, distintos a nosotros, y a veces muy distintos a nosotros, acojan al Señor Jesús y su Evangelio como una Buena Noticia de Dios para sus vidas. Nuestra misión evangelizadora en el país es desarrollar en nuestro tiempo, para sus hombres y mujeres, una pedagogía que haga presente de modo significativo el amor de Dios.

El texto de Aparecida, la realización de la misión continental y las orientaciones pastorales de la CECh son dones del Espíritu para nuestra Iglesia en Chile, son verdaderamente un tiempo de gracia para una profunda conversión y renovación personal, pastoral y eclesial.

Enlace a la Misión Continental

Feliz Domingo
Escrito por: Cristian Ahumada - 11:51

sábado, 6 de septiembre de 2008

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Cuando hablamos de modernizar a la Iglesia

En estas últimas semanas, con motivo de los cuarenta años de la Encíclica Humanae Vitae, que nos hablaba de la regulación de la natalidad, he visto cómo han salido voces acerca de la "modernización de la Iglesia" en sus criterios y adecuarlos a los valores y criterios actuales. ¿Son acaso consecuencia de las masas que piden a los sacerdotes mayor aggiornamiento?

En este siglo hemos visto la aceleración de la información, los datos nos muestran un gran relativismo, lo que es importante para ti, quizá no lo sea para mí. E incluso se han dejado de lado valores como la verdad plena, y la justicia absoluta por lo que dice la mayoría. Ese es uno de los detalles a revisar cuando se habla de modernizar a la Iglesia.

En lo personal, cuando estamos hablando de Iglesia nos estamos refiriendo a la comunidad de cristianos, que convocados por nuestro maestro, seguimos el camino en esta vida hacia el encuentro con el Padre, iluminados por su Espíritu. Ahora bien, la Iglesia tiene "lugares teológicos", de donde se ilumina para poder seguir adelante en la historia (llas Sagradas Escrituras, en la Tradición de la Iglesia, en los Padres Apostólicos, en el Sentir del Pueblo Fiel, los Signos de los Tiempos), ninguno está por sobre otro, pero todos se complementan entre sí. No puende existir criterios antojadizos de unos pocos para decir qué es lo bueno o lo malo al interior de la Iglesia misma. No puede ser que otros vengan y critiquen los criterios empleados para la defensa de la vida misma y en todas sus dimensiones (pues nos encontramos con personas que defienden los derechos humanos de las personas torturadas a causa de su libertad, y a esas mismas personas las vemos defendiendo el derecho de las mujeres a tener un aborto).

La Iglesia siempre ha defendido y defenderá la dignidad de la persona, en todos sus ámbitos de desarrollo, nunca iría en contra del deseo del creador de cuidarlo y llevarlo a vivir mejor. Pero hoy los medios de comunicación muestran lo contrario, como si los cristianos fuésemos en contra de los derechos del hombre, restringiendo el primero de todos: la libertad. Si nos damos cuenta, lo que hoy los padres están atacando es el abuso del poder, y las consecuencias que conlleva.

Hoy, más que nunca, la fe ilustrada puede ser garante de las denuncias proféticas que hay que hacer frente a un mundo de tanta información que ciega la verdad.

Escrito por: Cristian Ahumada - 12:11

viernes, 5 de septiembre de 2008

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Muerte Cerebral y Donación de Órganos

Ha sido muy controversial un artículo escrito por Lucetta Scaraffia y publicado en L'Osservatore Romano en que se cuestiona la validez de la muerte cerebral como criterio definitorio de un cadáver, diciendo que tal validez es "opinable". Llevando a varios malentendidos, e incluso diciendo que la Iglesia se tiene que replantear la definición de Muerte.


Hoy en día, al parecer se nos olvida que la definición que tenemos de muerte lleva apenas 40 años, con el "Informe de Harvard", que hacía referencia a la muerte cerebral como el momento irreversible de una persona a volver a la vida, y que este sería el signo más claro de la muerte de ésta.

El Vaticano en el año 2000, reafirmó esta postura, no desde el punto de vista fisiológico, sino desde el punto de vista antropológico. Juan Pablo II, es su discurso afirmaba que:

El reconocimiento de la dignidad singular de la persona humana implica otra consecuencia: los órganos vitales singulares sólo pueden ser extraídos después de la muerte, es decir, del cuerpo de una persona ciertamente muerta. Esta exigencia es evidente a todas luces, ya que actuar de otra manera significaría causar intencionalmente la muerte del donante al extraerle sus órganos. De aquí brota una de las cuestiones más recurrentes en los debates bioéticos actuales y, a menudo, también en las dudas de la gente común. Se trata del problema de la certificación de la muerte. ¿Cuándo una persona se ha de considerar muerta con plena certeza?

Al respecto, conviene recordar que existe una sola "muerte de la persona", que consiste en la total desintegración de ese conjunto unitario e integrado que es la persona misma, como consecuencia de la separación del principio vital, o alma, de la realidad corporal de la persona. La muerte de la persona, entendida en este sentido primario, es un acontecimiento que ninguna técnica científica o método empírico puede identificar directamente.

Pero la experiencia humana enseña también que la muerte de una persona produce inevitablemente signos biológicos ciertos, que la medicina ha aprendido a reconocer cada vez con mayor precisión. En este sentido, los "criterios" para certificar la muerte, que la medicina utiliza hoy, no se han de entender como la determinación técnico-científica del momento exacto de la muerte de una persona, sino como un modo seguro, brindado por la ciencia, para identificar los signos biológicos de que la persona ya ha muerto realmente.

5. Es bien sabido que, desde hace tiempo, diversas motivaciones científicas para la certificación de la muerte han desplazado el acento de los tradicionales signos cardio-respiratorios al así llamado criterio "neurológico", es decir, a la comprobación, según parámetros claramente determinados y compartidos por la comunidad científica internacional, de la cesación total e irreversible de toda actividad cerebral (en el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico). Esto se considera el signo de que se ha perdido la capacidad de integración del organismo individual como tal.

Frente a los actuales parámetros de certificación de la muerte -sea los signos "encefálicos" sea los más tradicionales signos cardio-respiratorios-, la Iglesia no hace opciones científicas. Se limita a cumplir su deber evangélico de confrontar los datos que brinda la ciencia médica con la concepción cristiana de la unidad de la persona, poniendo de relieve las semejanzas y los posibles conflictos, que podrían poner en peligro el respeto a la dignidad humana.

Desde esta perspectiva, se puede afirmar que el reciente criterio de certificación de la muerte antes mencionado, es decir, la cesación total e irreversible de toda actividad cerebral, si se aplica escrupulosamente, no parece en conflicto con los elementos esenciales de una correcta concepción antropológica. En consecuencia, el agente sanitario que tenga la responsabilidad profesional de esa certificación puede basarse en ese criterio para llegar, en cada caso, a aquel grado de seguridad en el juicio ético que la doctrina moral califica con el término de "certeza moral". Esta certeza moral es necesaria y suficiente para poder actuar de manera éticamente correcta. Así pues, sólo cuando exista esa certeza será moralmente legítimo iniciar los procedimientos técnicos necesarios para la extracción de los órganos para el trasplante, con el previo consentimiento informado del donante o de sus representantes legítimos. DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II CON OCASIÓN DEL XVIII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA SOCIEDAD DE TRASPLANTES.


Por lo mismo, sólo cabe hacer frente a que la reflexión en torno al inicio de la muerte de la persona, y el criterio de la donación o no de los órganos no está puesta en discusión, lo que sí se discute son los criterios que se tienen para definir nuevamente la muerte cerebral, por el momento, la ciencia seguirá discutiendo estos puntos, pero la Iglesia seguirá firme en las convicciones morales para ayudar al prójimo, y de esta forma no descarta la donación de órganos como la forma de caridad más grandes después de esta vida.

Escrito por: Cristian Ahumada - 09:15

jueves, 4 de septiembre de 2008

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Abominaciones

Recuerdo que una vez alguien comentó acerca del aborto que el principal ataque no es a las criaturas nonatas, sino que era a la misma cultura occidental (judeo-cristiana), ya que se juega el concepto de persona (hipóstasis), que nos dota de una dignidad especial y que no nos transforma en meros objetos de análisis y comparación. Hoy las leyes de los "hombres libres" pretenden dar formas nuevas de cosificación, legalizando el aborto. México es un ejemplo de estas abominaciones que estamos aceptando lentamente en nuestra cultura.


¡Queridos fieles, hermanos en Cristo Jesús!

Estamos viviendo con profundo dolor el hecho de que la Suprema Corte de Justicia de la nación avaló jurídicamente una ley inmoral que no sólo despenaliza el aborto, sino que lastima y vulnera los derechos primordiales del ser humano. Esta decisión podrá hacer legal lo criminal, pero nunca podrá hacer moral lo que, de suyo, es abominable como es el asesinato de seres inocentes en el vientre de sus madres. Ninguna corte pude contradecir la ley suprema de Dios que nos ordena: ¡No matarás!

La Iglesia, que fue convocada por Jesucristo para defender la vida y ser esperanza de vida aún en las condiciones más adversas, tiene ante sí una nueva oportunidad de responder con acciones concretas frente a la cultura de la muerte que se ha impuesto en nuestra ciudad.

El futuro de esta nación -queridos hermanos- depende de ustedes, pues ante el temor generalizado por la violencia en las calles y la destrucción que deja tras de sí el narcotráfico, se suma ahora la violencia institucional, avalada por la justicia, que no detendrá la pérdida de la vida de millones de niños inocentes, y que será causa del consecuente daño físico, moral y espiritual de las mujeres que vivan este trágico suceso.

A ello se agrega también nuestra preocupación por las almas y por la conciencia cristiana que carga no sólo con el terrible peso del pecado, sino también con el riesgo de la indiferencia y el relativismo moral. La Arquidiócesis de México, conmovida por estas razones, se ha dirigido en diversas ocasiones a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ante quienes ha manifestado de manera clara su postura, que no es otra que la del Evangelio de Jesucristo que venció a la muerte y vino a dar vida en abundancia.

La Iglesia Católica ha defendido y defenderá siempre el respeto a la vida desde su concepción hasta su fin natural. Defiende a cada niño concebido, pues su existencia es un don de Dios que estamos obligados a proteger. Pero tampoco nos son ajenas las mujeres que sufren la violencia, la marginación, el abandono, la ignorancia o se ven obligadas, por su pareja o familia, a ejecutar el terrible acto del aborto. Por esta razón, y para prevenir la tragedia del infanticidio, hago un llamado a los católicos a ofrecer ayuda inmediata a aquellos que se encuentran en esta difícil situación.

Las complicaciones de índole material o de salud no debieran inducir nunca a ninguna madre a asesinar la vida concebida. “¡Salvemos a cada niño concebido!”, como clamó nuestro amado Juan Pablo II.

Un servidor, como cabeza de esta Iglesia particular en unión con mis obispos auxiliares, convocamos a todos los sacerdotes y religiosos de esta Iglesia que peregrina en la ciudad de México a atender de forma desinteresada, decidida y sacrificada a todo aquel que tenga en mente acabar con la vida del concebido. Les suplicamos, escuchen y orienten principalmente a las madres que experimentan en su vientre el milagro de la vida. De igual modo, hermanos en el ministerio sacerdotal, estén prestos y diligentes para administrar el sacramento de la Reconciliación y orientar a quienes por desgracia han participado del execrable crimen del aborto.

Nos dirigimos también, en el nombre de Dios, a los médicos y enfermeras, principalmente a aquellos que han sido bautizados en la fe católica, para que protejan a toda costa la vida de los niños concebidos y sean fieles a su vocación y conciencia cristiana. Les conmino a ejercer su derecho de objeción de conciencia y repudiar en sus espacios laborales este acto de lesa humanidad. Así mismo, llamamos a las autoridades sanitarias a que, acatando la ley, respeten la conciencia de los médicos que se rehúsen a practicar estos espantosos asesinatos.

Hacemos un llamado también a todas las religiosas y responsables de casas conventuales para que -según su carisma y apostolado- acojan a las madres embarazadas en situación de desamparo, o a los hijos de éstas, para que el amor de su comunidad sea signo sensible de hermandad cristiana y del amor de Dios entre los más necesitados. Tengan siempre presentes las palabras de Cristo: “Quien recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe” (Mc 9, 37)

Llamamos también a todos aquellos laicos que se desempeñan en el ámbito gubernamental o empresarial, y en cuyas manos se encuentra la posibilidad de procurar beneficios a las mujeres en situación de embarazo, a participar activamente en la tarea de salvar a los niños concebidos, procurando leyes que ayuden a las mujeres y promoviendo empleos dignos que permitan el sano desarrollo de la familia. Pedimos a las autoridades no negar la oportunidad de una ayuda económica digna a mujeres embarazadas, portadoras de la vida y del futuro de nuestra sociedad.

Por último, hacemos un llamado a todas las familias a actuar con bondad y cariño para que toda mujer viva su embarazo con la mayor protección y cuidado de sus parejas, padres, parientes y amigos, porque no hay mayor dolor que ser rechazado o señalado por la propia familia o la sociedad.

¡Que reine Jesús por siempre, que reine su corazón lleno de amor, perdón y misericordia!, y que nos dé el coraje para enfrentar los retos a los que este doloroso momento nos obliga. Que Santa María de Guadalupe, madre de todos los mexicanos y a quien pertenece nuestra nación, nos ampare en su amoroso regazo y nos cuide en esta difícil situación por la que atraviesa nuestra amada patria.

Card. Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México


Escrito por: Cristian Ahumada - 16:01
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La fe no es una filosofía ni una ideología, sino que es encuentro

Por lo general quienes critican a las religiones, y en especial al cristianismo católico, lo hacen desde un punto de vista ideológico. Se fuerza a ver a la fe como un fenómeno social, inmanente que no escapa de las dinámicas sociales de nuestra cultura. Pero, las religiones y en especial el cristianismo van más allá de simples códigos y normas, van directamente a la dinámica más profunda de nuestra humanidad: el encuentro.


En la catequesis del día miércoles 3 de Septiembre, Benedicto XVI lo vuelve a recordar con la narración de la conversión de San Pablo, de camino a la ciudad de Damasco. Su santidad lo recuerda de la siguiente forma:

Queridos hermanos y hermanas:

Nos detenemos hoy en un acontecimiento decisivo de la vida de San Pablo. Mientras se dirigía a Damasco, Pablo se encontró con Cristo y su vida cambió. De perseguidor de la Iglesia, pasó a ser Apóstol del Evangelio. ¿Qué le sucedió a Pablo camino de Damasco? En el libro de los Hechos de los Apóstoles, San Lucas nos brinda tres relatos de lo acaecido. También el mismo Pablo nos informa de ello en sus cartas. Más que una conversión, Pablo entendió aquel suceso como el fundamento de su apostolado, como el encargo de la evangelización y la misión. No fue un evento que pueda interpretarse con categorías meramente psicológicas. El Apóstol fue conquistado por Cristo en ese momento, y esa convicción remodeló su entero patrimonio espiritual y orientó sus fuerzas hacia un nuevo propósito. Pablo no se encontró con un personaje histórico, sino con Jesús, Persona viva que se le presentó como único Salvador y Señor. Esto tiene validez igualmente para nosotros, que no seguimos un ideario filosófico o un código moral, sino a Jesucristo. A ejemplo de san Pablo, no nos reservemos a Cristo para nosotros solos. Sintamos, más bien, la exigencia de anunciarlo a los demás.


Es llamativo ver que el gran "ideólogo" (como muchos se atreven a decir) del cristianismo no se base en una filosofía, o en códigos de conducta, sino más bien en el encuentro cercano y personal con aquel a quien perseguía: Jesucristo. Cuando nos vemos ante una persona fascinante, que llena con nuestras expectativas y sueños, no nos queda otra cosa que hablar de él. ¡Cómo habrá sido ese encuentro con Nuestro Señor que dejó a San Pablo marcado de por vida hasta el punto de entregarla!

Las ideologías y los códigos de conducta moral son opcionales, pero cuando nos adherimos a una persona, y encontramos que nuestra vida cobra pleno sentido y realización en ella las ideas, los códigos y las normas quedan supreditadas a las actitudes de aquel que me da sentido, porque nos ha conquistado no a la fuerza, sino con el corazón.

De ahí que las religiones hoy en día debemos entenderlas como aquella dinámica de encuentro que nos conquista para dar un sentido a nuestra existencia.

Escrito por: Cristian Ahumada - 09:45

lunes, 1 de septiembre de 2008

Precariedad

Muchas veces, cuando le hablo a los jóvenes, les cuento que nuestra vida no es propiedad privada, sino que es un do, y que todo lo que tenemos es momentáneo, no nos pertenece y es un regalo, incluso la salud.

Este fin de semana tuve un pequeño accidente jugando a la baby fútbol, se me olvida que ya tengo 33 camino a los 34, y pensé que sería una lesión leve, pero hoy lunes todavía estoy en cama, ya que esa "leve" lesión es una pequeña rotura de ligamentos, descanso y licencia hasta su recuperación. Irónicamente, tuve que tomar una cucharada de mi propia sopa, recordarME que la vida es precaria y que es más leve que un pequeño suspiro de Dios en el infinito.

No soy necesario, es la conclusión que puedo sacar de esto, el país sigue adelante, las clases siguen adelanta, todo va en un orden vertiginoso... ¿qué ocurre en el interior?: mi persona está dañada, necesita de la salud. Lo pienso con lo ocurrido en el norte y esas nueve jóvenes que perecieron a causa de un accidente de tránsito, su vida no era necesaria. Pero sí son importantes, es la segunda conclusión, nuestra vida es importante, ya que esta vida es un paso para algo mejor, virtuoso, bello, Dios mismo. ¿Qué increíble que del hecho y lecho doloroso se saquen grandes lecciones? Cuando se pierde alguna capacidad se descubre lo valioso de la existencia, y lo más pequeño resulta ser lo más valioso.

Esta semana comienza también septiembre, se van los últimos estertores del invierno, y ya llega el tiempo en que la vida comienza nuevamente a poblar los desiertos invernales. Espero que también llene de vida los desiertos de los corazones. En Chile comienzan todos los preparativos para el mes de la familia y de la Biblia, espero que a la luz del Evangelio de Jesucristo nos encontremos y formemos verdaderas iglesias domésticas.

Escrito por: Cristian Ahumada - 14:39