Subscribe & Follow

Free counter and web stats

Sensus Fidelium

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

Con tecnología de Blogger.

Bonjour & Welcome

Followers

Visitas

Pages

domingo, 30 de agosto de 2009

Dios y mi perro

Reconozco que este vídeo lo vi en el blog de Mark Shea, me conmovió porque tiene que ver con lo que había vivido con mi perrito, fallecido hace ya años, pero que me mostraba la cara de Dios.

Wendy Francisco, con una canción sencilla muestra el regalo de Dios en los animales, que en ellos Dios da una parte de él.

Escrito por: Cristian Ahumada - 22:03

domingo, 23 de agosto de 2009

, , ,

Caritas In Veritate (A Todo el Hombre y a Todos los Hombres)

Si se pudiese resumir el primer capítulo de la Encíclica Social de Benedicto XVI, recordando a la Encíclica Populorum Progressio de Pablo VI, es la esencia del mensaje de la misma: El desarrollo humano es respuesta a la vocación que Dios le ha dado al hombre:

En los designios de Dios, cada hombre está llamado a desarrollarse, porque toda vida es una vocación. Desde su nacimiento, ha sido dado a todos como un germen, un conjunto de aptitudes y de cualidades para hacerlas fructificar: su floración, fruto de la educación recibida en el propio ambiente y del esfuerzo personal, permitirá a cada uno orientarse hacia el destino, que le ha sido propuesto por el Creador.


Benedicto XVI profundiza en este mensaje y desarrolla la esencia de una frase que ha sido muy importante para entender el destino de toda reflexión social de la Iglesia: "A todo el hombre y a todos los hombres".

Caritas in Veritate, en su primer capítulo da cuenta de la continuidad de todo el pensamiento de la Iglesia anterior al Concilio Vaticano II, y en concordancia con el mensaje y la tradición apostólica actual. Si la vocación de la humanidad es el desarrollo, éste no se queda simplemente en una constante evolución de la técnica o de la ciencia, sino que también busca la trascendencia, más allá de nuestra propia contingencia. Por ello es que los valores de la libertad, de la verdad y de la caridad también lleva a la humanidad entera a no ser excluyentes, y por otra parte a ser responsables de los que no participan directamente del progreso o, simplemente han sido excluidos del carro del progreso.

La respuesta ante esta exclusión es el ejercicio de la caridad, ya que, tal como lo expresó Pablo VI, el subdesarrollo no es tan sólo de un orden material, sino que va de la mano de no practicar la solidaridad ante los más necesitados, también cuando se alcanza los bienes no son bien encausados y mal administrados. El verdadero desarrollo se ve iluminado por el evangelio, que nos muestra a Cristo, el hombre verdadero que ha alcanzado y realizado plenamente su vocación, completando su camino de encuentro con el Creador.

"Todo hombre" en la Doctrina Social de la Iglesia da a entender que el mensaje de Cristo a la persona es completo, en todas sus dimensiones, no se ocupa simplemente del tema espiritual, sino que también de su contingencia, ya que el evangelio busca la salvación del hombre completo. Por otra parte la frase "a todos los hombres" hace referencia a su carácter universal, inclusivo y no excluyente, en todo tiempo y en todo lugar.
Escrito por: Cristian Ahumada - 08:46

jueves, 13 de agosto de 2009

, , ,

Pensar la Fe

En estas semanas he tenido algunas dudas acerca del planteamiento que fundamenta el Documento de la V Conferencia Episcopal de Latinoamérica y el Caribe de Aparecida, no sobre su mensaje, sino que cuando se lee con atención y detenimiento, y en amor hacia la Iglesia en el siglo XXI, se percibe que no hay un equilibrio entre el mensaje que se anuncia y su reflexión y profundización. San Agustín decía: "Todo el que cree piensa, pensando cree y creyendo piensa", no es un simple juego de palabras, sino que es más bien el corazón de la vocación de todo creyente, que en su vida tiene que dar razón de su esperanza (1P 3,19).


Es raro que un teólogo diga esto, pero es verdad, un simple análisis, las palabras evangelio, evangelizar o evangelizador aparecen cerca de 110 veces en el documento de Aparecida, pero la palabra teología sólo 24 en el mismo documento. El énfasis en la Evangelización es importante, pero no puede ser simplemente un medio propagandístico de la Iglesia, y se quedaría en eso si no está en el corazón de la misma el motor de la reflexión teológica.

Por lo mismo, la reflexión teológica no es una mera repetición de los conceptos que se han ido acuñando y estableciendo a lo largo de la historia, sino que contextualiza y actualiza las verdades al mundo de hoy, iluminando a los hombres y mujeres para dar respuesta a aquellas emergencias que se van suscitando. Todo ello en vista al encuentro del Dios que nos convoca a su reinado.

El teólogo Juan Noemi Callejas hace poco tiempo escribió un artículo que puede iluminar esta reflexión, les invito a leerlo y comentarlo: ¿Por qué pensar la fe?

Para descargar el artículo de Juan Noemi
Escrito por: Cristian Ahumada - 19:59

sábado, 8 de agosto de 2009

, , , , ,

Caritas in Veritate (Primera Parte) - Introducción

El Amor en la Verdad, vendría siendo un título adecuado en español para la nueva carta encíclica de Benedicto XVI, siendo la primera de carácter social en su pontificado.

Muchos habrán escuchado y leído en otras páginas que ésta iba a ser presentada en 2007, como un homenaje a los 40 años de la Carta Encíclica Popolorum Progressio de Pablo VI, actualizando el diagnóstico a nuestra contingencia, pero debido a la coyuntura vivida por esta crisis global fue necesario dar una nueva y fuerte reflexión en torno al actuar de la economía en un mundo cada vez global.

Tal como se ha hecho en los documentos magisteriales sobre la doctrina social de la Iglesia, la lectura de esta carta encíclica va de la mano con un reconocimiento histórico doctrinal, sobre la labor que han hecho los pontífices, desde León XIII hasta el día de hoy, de dar cuenta acerca de la realidad del trabajo y de la sociedad, junto con iluminar a partir del Evangelio el actuar del hombre conforme al plan salvífico de Dios, quien da cuenta que el trabajo es parte esencial de la vida del hombre, sustento de su dignidad y base para la sana convivencia. Pero ya desde la introducción Benedicto XVI introduce un giro en el pensamiento de la doctrina social.

El compendio de la doctrina social de la Iglesia, en su capítulo IV, aparecen los principios que mueven a la doctrina social, a saber, el Principio del Bien Común, el Destino Universal de los Bienes, El Principio de Subsidiariedad, La Participación, la Solidaridad, Los Valores de la Acción Social, y finalizando, El Principio de Caridad. Si aquí, la Caridad aparece en último término, Benedicto XVI quiere dar un giro, casi alejandrino, diciendo que el trabajo de la doctrina social parte del radical amor que Dios nos ha manifestado y que es el motor que mueve a la fraternidad, el amor, la solidaridad, participación en los bienes de todos nosotros.


La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. Todas las responsabilidades y compromisos trazados por esta doctrina provienen de la caridad que, según la enseñanza de Jesús, es la síntesis de toda la Ley (cf. Mt 22,36-40). Ella da verdadera sustancia a la relación personal con Dios y con el prójimo; no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas. Para la Iglesia —aleccionada por el Evangelio—, la caridad es todo porque, como enseña San Juan (cf. 1 Jn 4,8.16) y como he recordado en mi primera Carta encíclica « Dios es caridad » ( Deus caritas est ): todo proviene de la caridad de Dios, todo adquiere forma por ella, y a ella tiende todo . La caridad es el don más grande que Dios ha dado a los hombres, es su promesa y nuestra esperanza.

Soy consciente de las desviaciones y la pérdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser mal entendida, o excluida de la ética vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoración. En el ámbito social, jurídico, cultural, político y económico, es decir, en los contextos más expuestos a dicho peligro, se afirma fácilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales. De aquí la necesidad de unir no sólo la caridad con la verdad, en el sentido señalado por San Pablo de la « veritas in caritate » ( Ef 4,15), sino también en el sentido, inverso y complementario, de « caritas in veritate ». Se ha de buscar, encontrar y expresar la verdad en la « economía » de la caridad, pero, a su vez, se ha de entender, valorar y practicar la caridad a la luz de la verdad. De este modo, no sólo prestaremos un servicio a la caridad, iluminada por la verdad, sino que contribuiremos a dar fuerza a la verdad, mostrando su capacidad de autentificar y persuadir en la concreción de la vida social. Y esto no es algo de poca importancia hoy, en un contexto social y cultural, que con frecuencia relativiza la verdad, bien desentendiéndose de ella, bien rechazándola.
(CIV 2)

A partir del número dos de esta Encíclica vemos que será nuevamente importante reflexionar sobre nuestro actuar solidario no como una simple respuesta a las necesidades de nuestros hermanos, sino que esa respuesta está movida por el amor y misericordia de Dios que me amó y se entregó por mí.
Escrito por: Cristian Ahumada - 10:45