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Sensus Fidelium

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

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miércoles, 23 de abril de 2008

Fallos en torno a la vida

Con tanta controversia sobre la píldora del día después, vinieron los argumentos sobre que se había hablado del "individuo en gestación", y se habían olvidado de la principal "persona", en este caso, la mujer -que además tiene el derecho a su útero-. ¿Por qué el trato diferenciado de llamar a uno individuo, y a la otra persona?

Es simplemente una cuestión de gramática española dirán algunos, pero ello encierra algo que va más allá del simple uso de las palabras. Individuo es cualquier ser que está en medio de un colectivo. uno entre tantos. En cambio cuando hablamos de persona nos referimos a ese mismo individuo, pero con una dignidad especial, no es igual a otros, es único, y por lo tanto con derechos que "deben" ser respetados.

Es importante recoger dos datos que saco a colación a continuación. Si bien no me fallan las clases de moral de la vida, desde el momento mismo de la fecundación comienzan una serie de alteraciones hormonales que le indican al cuerpo de la mujer que está en un nuevo proceso (el embarazo), ella no tiene control sobre ese cambio, pero el óvulo fecundado sí. Otra cosa, que también leí en un artículo hace varios años atrás fue lo siguiente: el mismo óvulo fecundado ya tiene características de individuo cuando comienza la primera replicación del genoma, pero entra en la dinámica de ser persona, porque en todo su proceso de desarrollo entra en diálogo con otro, que lo acoge dentro de sí para desarrollarse.

Si tanto protestamos por la defensa de los derechos humanos, estamos también siendo inconsecuentes al no darle un lugar digno a alguien que no tiene voz para reclamar su derecho a existir.
Escrito por: Cristian Ahumada - 18:53

domingo, 20 de abril de 2008

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Femicidio en Chile

No puedo creer que se haya producido otra profanación en la catedral de Santiago de Chile.



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El hecho de quemar una imagen de la Virgen del Carmen, que antes estaba en la basílica de El Salvador (que, por motivos del terremoto de 1985, nunca ha sido restaurada). Ante tantas velas y tantas luces y un rostro que conmueve hasta al más ateo de los hombres, provoca muchos sentimientos: arrepentimiento, compañía, paz, contrición, y dentro de ellos está la ira. Tal como la reacción que cualquiera pudiese tener en un momento de ira descontrolada, vienen los golpes, los gritos y todos sus sucedáneos.

Lo de la profanación es también un detalle del femicidio religioso que tenemos en nuestra sociedad (otro indicio del machismo frustrado que tenemos los hombres en el siglo XXI). El negar que es un atentado contra la dignidad de la mujer es una segura ruta a perder el valor de la dignidad de nuestra forma de ser y de vivir nuestra cultura.

El quemar a la imagen de la Virgen del Carmen, se podría contar como el femicidio número 34 del año.
Escrito por: Cristian Ahumada - 20:00

domingo, 13 de abril de 2008

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Escuchar su voz

Muy pocas entradas he escrito este año, espero cambiar esta constante, ya han pasado las actividades pastorales más fuertes de este primer semestre en el Colegio, y ahora quiero compartir algunas reflexiones que, dado el tiempo pascual que vivimos y con las actividades realizadas en la misión evangelizadora de la Iglesia se han desarrollado en tan vertiginoso período.


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No hace mucho, durante el retiro que vivimos con los profesores, nos quisimos centrar en las miradas como personas, y nuestra mirada hacia Jesús. Fue algo muy especial, porque nos fuimos dando cuenta que nuestra vida corre tan vertiginosa que al final vemos todo borroso (o mejor dicho tal como nosotros queremos verlo). Cuando salimos de Santiago y llegamos a la Casa de Ejercicios de Punta de Tralca todo nuestro actuar y pensar cambia. ¿Por qué ocurre eso?

Algo muy común es que nos digan que los alimentos cambian, saben mejor, que hasta el agua que sale de la llave es más rica. Pero no se debe a que la calidad de vida sea óptima, o que tengan mejores procesos de purificación. La comida es la misma, el agua es la misma, todo es exactamente igual que en Santiago, excepto por una cosa: NOS DAMOS TIEMPO PARA GUSTAR DE LAS COSAS.

Cuando no estamos con el demonio del tiempo tras nosotros la salud misma cambia, se despiertan nuestros sentidos, y junto con el deseo de comer, también se despierta el deseo de escuchar. En una de las oraciones de la mañana escuchamos el poema "Desiderata". Qué increíble descubrir que en la vida se hace necesario guardar silencio, ante el vértigo que vivimos para poder escucharnos y escuchar la voz del Señor.

Este IV domingo de Pascua celebramos al Buen Pastor, escuchemos hoy la voz de nuestro Señor en la vida diaria, presente en aquellos hermanos que son más pequeños y tan importante como nosotros.

Que tengas una feliz semana



Escrito por: Cristian Ahumada - 12:41