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Sensus Fidelium

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

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lunes, 27 de abril de 2009

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Pan Demia

La voz pandemia hace alusión a aquello que afecta a la totalidad, se relaciona en torno a las enfermedades. Hoy lo vemos en el caso de la gripe porcina gripe norteamericana o humana. Y la globalización facilita que las pandemias se expandan con mayor rapidez y con vías expeditas.

Hoy, el pánico se hace presente, y la incertidumbre hace que se provoque la psicosis colectiva. ¿Desconfianza?, ¿temor?, pues sí, cuando se viene abajo todas nuestras seguridades y nuestros esquemas se desmoronan viene la pérdida de las confianzas establecidas en cosas que son tan frágiles, que nos llevan a aferrarnos a lo que es más sencillo y humilde. Pequeñas prácticas que nos llevan a levantar nuevas barreras, para protegernos. Es tan humano lo que está ocurriendo, que no hay que taparlo.

Simplemente nos damos cuenta que nuestra existencia es precaria, contingente y que nos lleva a reconocer que simplemente somos polvo providencial dotado de vida. Gracias Señor porque nos das la vida, y gracias Señor que en los acontecimientos nos llevas a reconocer nuestra precariedad. Simplemente, te pido por aquellos que están sufriendo a causa de las pandemias que vivimos hoy. Líbranos de la pandemia de la indiferencia, del egoísmo y de la injusticia.
Escrito por: Cristian Ahumada - 21:06

domingo, 19 de abril de 2009

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Cuasi modo

"Cuasi modo genetis infantis..." reza la primera parte de la oración colecta de la eucaristía del segundo domingo de Pascua. Domingo en que también celebramos el domingo de la misericordia divina. Hoy en Chile se celebra la "Fiesta de Cuasimodo", de orígenes centenario los campesinos acompañaban a los sacerdotes a dar la comunión a los enfermos el segundo domingo de Pascua, para evitar así los robos y asaltos de sus pastores.

Es un feliz encuentro de estas dos fiestas, la primera a nivel local, y la segunda a nivel del mundo. Cuasimodo recuerda en los campos de nuestro país que Cristo llega a todos, incluso los que están postrados en sus camas. Las aclamaciones que hacen los campesinos, y sus pañuelos blancos tapando sus cabezas indican que no vienen en son de guerra, sino en una actitud de protección y compañía, aunque ahora no hay bandoleros que asalten en los caminos sí lo son hoy, podríamos decir, los carteles de narcotraficantes y asaltantes inescrupulosos operan en nuestra ciudad andan intimidando. El amor de los hombres y mujeres de fe que quieren acompañar al sacerdote en su camino anunciando con sus monturas que el Señor va en camino de los más postergados.

Juan Pablo II, de feliz memoria, instituyó la fiesta de la Misericordia Divina, recordándonos que Dios por su infinito amor nos entregó a Jesucristo, y que el mensaje del Evangelio es Mensaje de Misericordia, Dios que nos acompaña en nuestra vida, y que da su vida para que en él tengamos la suya. Por ello cada cristiano tendría que reconocer que es por misericordia amorosa que Dios nos da de suyo lo que a nosotros no nos pertenece, pero que nos lo entrega por gracia. Y también es una llamada de atención a cada uno de nosotros que vivimos en un mundo en que el criterio es la competencia, el éxito, el placer, sin compartir.

Hoy segundo domingo de Pascua sería bueno recordar en qué sentido nosotros vivimos la misericordia de Dios, y también en qué profundidad compartimos la alegría y el gozo de que Cristo, nuestra pascua, haya querido compartirse con cada uno de nosotros por amor.
Escrito por: Cristian Ahumada - 09:30

viernes, 10 de abril de 2009

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Paradojas

El Diccionario de la RAE define la voz paradoja como Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas". Esta semana de oración me acordaba de las imágenes que se dan en Semana Santa, y todas me llevan a relacionar con esta palabra que, en muchas reflexiones se concluye con la "Paradoja de Dios en la Cruz". Tan ausente se ve a Jesús en la cruz, y ahí se concentra la fuerza salvífica para el mundo.

Nos encontramos en la historia de la pasión de Cristo con las paradojas del amor, la libertad, y la presencia de Dios, imágenes que se repiten constantemente en las últimas horas de Jesús.

Amor:
Ya el mismo discurso de Jesús en el evangelio de Juan nos remite al mandamiento mismo: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos", pero se cierne entre la indiferencia, el egoísmo y el miedo. No hay amor verdadero cuando la duda y el temor egoísta se cierne en el corazón de las personas. Jesús mismo se da cuenta de que este momento que está viviendo se da esta paradoja tan profunda. El miedo que se cierne a lo largo del juicio a Jesús, sus dolores, y su llegada a la cruz, en que los mismos discípulos se asustan, quieren salvar la vida, no buscan darla o morir por aquel que nos enseña que el amor más grande es darse por otros.

Libertad:
Jesús murió para que nosotros fuéramos libres, es una frase que leemos en los textos paulinos, mas las imágenes que vemos en que Judas, coludiéndose con los Sacerdotes y enemigos de Jesús, lo vende por treinta monedas de plata, el valor que tiene un esclavo en la época. Jesús es entregado para los sumos sacerdotes y al Sanedrín como un esclavo, al cual le quitan la libertad. Para los romanos es entregado como reo, con ello nos damos cuenta que no son sus captores los que lo llevan al patíbulo de la muerte, sino que es Cristo quien se entrega a este momento.

La palabra entregar en latín se dice tradere, la misma para tradición y traición, en ese juego nos damos cuenta que es Jesús quien transforma la traición en entrega amorosa y salvífica. Jesús no rehuye al dolor y al sufrimiento, sino que lo asume como la consecuencia del amor de Dios al mundo, que vive este sufrimiento sin darse cuenta del mismo.

La presencia de Dios:
Ha de ser uno de los momentos más fuertes en la historia de la Salvación, la frase de Jesús: "Elí, Elí, lamma sabactani", muestra la fuerza del silencio de Dios, que viendo el dolor humano se ha quedado en silencio, humanamente estamos viendo en la cruz a un hombre desnudo, humillado en su honda intimidad, no queda nada más que mostrar, simplemente la humillación del dolor, de los espasmos de su cuerpo, y la burla de los que no están en ese suplicio. Pero ahí es donde brilla la presencia del Dios que se hace solidario en el sufrimiento más profundo del ser humano, que tapa su pecado, la desnudez de Dios hecho hombre, que no ve al cuerpo sino que ve a la persona, volviendo a la inocencia de Adán. Restituye a todo hombre y a todo el hombre. Es la mayor paradoja, pues Dios se hace presente en la mayor ausencia, Dios no teme ver al hombre desnudo, pero el hombre por su desnudez no quiere ver a Dios. Es en Jesús cuando el hombre vuelve inocentemente su mirada hacia Dios.

Todo esto no tiene sentido, sin el grito de Dios que hace a su creación resucitando a Jesús, quien inaugura el cielo y saca de los infiernos a todos los justos que esperaron ver cumplida la promesa de Dios.

Pues bien, esas son tres paradojas que se viven en los últimos instantes de Jesús, pero también ese día muere otro hombre en un madero, Judas; también otro hombre se le hace juicio y rechaza el reconocer a Dios con su palabra, Pedro. Si nos fijásemos bien en la esencia de estos días podríamos incluso ver la belleza de ese Dios que es absurdo para la sabiduría de los hombres y así superar el mayor trauma que vivimos los cristianos hasta el día de hoy, pensar que la cruz es sinónimo única y exclusivamente de dolor, sino que es redención amorosa y presencia privilegiada de este Dios solidario en la soledad.
Escrito por: Cristian Ahumada - 19:30

lunes, 6 de abril de 2009

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Un Corazón Ausente que Late Más Fuerte

Fue impactante conocer la noticia del fallecimiento de Felipe Cruzat, un niño de 10 años que sufrió de una enfermedad al corazón, que lo tuvo varios meses en el Hospital a la espera de un trasplante que nunca se concretó. El viernes 3 de abril, después de dos semanas de haber sido intervenido quirúrjicamente para implantarle un corazón artificial, dejó de estar junto a nosotros y estar en los brazos del Padre Dios.

Durante estos días me he puesto a comparar el calvario que sufrió Felipe, y la paz con que lo llevó. Un hecho digno de manifestar es su gran madurez para reconocer a la muerte como un paso, sus palabras son un ejemplo: "Esto es voluntad de Dios", son muestras del abandono gratuito que vivió durante el periplo que lo condujo a vivir con más ánimo que nunca su fe en aquel que todo lo puede. Estas sencillas palabras pueden sonar muy para los diarios y revistas, pero entiendo que son sinceras, sacadas de la profundidad de la mente y el corazón de un niño que ha experimentado en carne propia cómo le es arrebatada la vida, aquella que él mismo no eligió, sino que fue dada por gracia de Dios; es aquella gracia que se descubre cuando no hay nada a qué o a quién asirse, simplemente abrir los brazos a aquello que no vemos, pero en quién están puestas todas las esperanzas.

Si bien es cierto, durante estas dos semanas estuvo trabajando su organismo con un corazón que era artificial, su corazón (LEB como se dice en hebreo al ánimo vital que mueve a la criatura) movió con más fuerza no sólo a su alicaído cuerpo, sino que fueron miles de conciencias las que remeció, porque el tema de la donación de órganos aquí en Chile se ha hecho escasa, el miedo y el egoísmo, e incluso el dolor, hacen que no seamos capaces de ver la vida que se da a partir de la partida de un ser querido. Desde siempre la donación de órganos ha sido una de las formas en que la vida perdura y se dan nuevas oportunidades para otras personas que sufren.

Felipe, tu corazón ausente hoy más que nunca seguirá latiendo en el alma de los chilenos, y de aquellos hombres y mujeres que buscan el bienestar para sus familias. Dios te haya abierto las puertas del cielo de par en par, ante tantas que en esta vida se fueron cerrando lentamente.

Felipe Cruzat
Escrito por: Cristian Ahumada - 20:59