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Sensus Fidelium

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

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sábado, 25 de septiembre de 2010

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Ojos para ver y oídos para oir

En un comentario anterior, realizado por un hermano anónimo, Pedro, comentando "el concepto de milagro" que años atrás he rescatado de los libros que ha escrito mi maestro Antonio Bentué, hizo el juicio de que tal artículo era "nicodemista", oir al Señor, pero luego seguir sus propias conclusiones. No es tan fácil ser teólogo, porque los comentarios no pueden ser tan arbitrarios, y lidiar entre el fideismo y el excepticismo. Tal como dice la frase de San Agustín: "Una fe que no se piensa es una fe muerta". La fe es una respuesta a la gracia de Dios, pero esta respuesta que es promovida por Dios tiene las condicionantes históricas, sociales, culturales y psicológicas de cada uno de nosotros.
Si bien es cierto el relato bíblico de la encarnación del Hijo de Dios, con su muerte y resurrección de Cristo son los hecho en que Dios irrumpe en la historia de la salvación. Pero aún siendo hechos y acontecimientos extraordinarios, la fe es la que nos da a entender el acontecimiento de la visita de Dios entre los hombres.

Jesús mismo, se da cuenta que la gente ante los hechos milagrosos que realizaba Jesús se daban a entender, o mejor dicho a malinterpretar, como si fuese actos demoniacos. En el acontecimiento de la resurrección de Cristo también está el componente de la fe de las personas que están alrededor.

Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que El era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron. Y también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro, y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que El vivía.

Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a El no le vieron.

Este texto es un claro ejemplo de la fe que se tiene, puede conocerse el acontecimiento, pero hasta no vivir un encuentro "corazón a corazón", no cobra ningún sentido los hechos en que se descubre el rostro amoroso de Dios.

Un teólogo no puede dar por sentado el misterio de la fe por medio de fórmulas y explicaciones, ni tampoco cerrarse simplemente a un fideismo exagerado que lleva única y exclusivamente a una desesperada búsqueda de señales, pero que no dan ningún sentido. Es necesario poder tener un corazón atento para despejar los ojos para ver la realidad con la luz de la fe en Cristo, y oídos para oir el mensaje del Evangelio, palabra viva de Dios y escuchar la voz del mundo que clama por Dios, que lo sigue buscando a tientas todavía.

El pecado del teólogo es pensar dar todas las cosas por sentadas, articuladas y establecidas (tal como es la soberbia que tienen algunos científicos de dar sentadas las bases de todo lo que existe), y por otro lado, es cerrarse única y exclusivamente a lo que se da en la palabra de Dios, y cegarse de no ver y escuchar la voz de Dios que habló en su creación, que ha sido hecha a partir de su palabra (dadora de sentido).

Espero que, en este caminar que todos tenemos por esta vida, podamos estar atentos a los llamados de Dios, y que no son "extras", sino que son "intra", en este mundo, de a pie.
Escrito por: Cristian Ahumada - 18:45

jueves, 2 de septiembre de 2010

Valores humanistas ¿son cristianos?

Estoy entrando en un terreno que ciertamente es algo pantanoso, en que simplemente caminando en la reflexión quede atrapado, puesto que hablar de los valores (en el contexto de la ética) tiene una actitud temeraria, e incluso apasionada de las reacciones que pueden llevar.

Una vez un profesor hizo la siguiente afirmación: "el cristianismo es humanismo", una frase que puede ser muy dadora de sentido siempre y cuando la construcción de los valores tienen como sustento a la persona de Jesús, junto con el valor que constituye la vida del cristiano: el amor (Dios es Amor, tal como lo expresa San Juan), pero cabe la pregunta que cabe hacer ¿Todos los humanismos conducen a la experiencia cristiana? Si se hace un análisis más detallado, la conclusión sería un no rotundo.

Los valores son tanto objetivos como subjetivos. La objetividad viene dada porque el valor es previo a las personas, y son la invitación a la persona para que los pueda perseguir. La subjetividad viene dada por la apreciación que el sujeto le da a estos valores, pero en que la invitación a seguirlos es algo que no viene dado de manera externa, es una especie de "vocación" hacia los valores.

En la historia hemos visto que los valores son los constituyentes de la cultura, y que las culturas persiguen sus propios valores, en el caso del cristianismo se trascienden los tiempos y las culturas, en que prevalece la persona de Cristo por sobre todos los valores que están en la historia, presentando el valor del amor por sobre los demás, y en el cual se ordenan los principios de vida de las personas, de los grupos y de las sociedades.

Me cabe hoy hacer la siguiente pregunta: ¿se podrá pensar en valores humanista cristianos sin el valor del amor tal como lo enseña Jesús en su vida? Un ejemplo, si hablásemos que los valores del humanismo cristiano simplemente fueran la tolerancia, el trabajo y la responsabilidad, ¿qué diferencia tendrían de los valores que promulgan el comunismo y el capitalismo? Simplemente no habría mucha distinción y dejarían al cristianismo como una ideología más, siendo que no lo es, ya que el humanismo cristiano va más allá de ser una idea, porque nos centramos en una persona: Jesucristo, quien salva a todo el hombre y a todos los hombres (integralmente).

Por eso, según las palabras de un varón de fe, sin el amor cristiano la caridad se vuelve altruismo, el servicio se vuelve servilismo, y el respeto, tolerancia. Se pierde toda trascendencia en la vida, en la historia, en nuestra historia.

Tomemos en cuenta que en muchas instituciones se habla de valores humanistas cristianos, pero viven como si Cristo no existiera.
Escrito por: Cristian Ahumada - 21:39