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martes, 26 de septiembre de 2006

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Discurso del Papa a exponentes del mundo islámico y a embajadores de países de mayoría islámica

Entrego aquí la copia traducida por Zenit.org, y que viene de un original francés. Dentro de la semana presentaré algunas reflexiones en torno al tema.


Señor cardinal,


señoras y señores embajadores,


queridos amigos musulmanes:


Con mucho gusto os doy la bienvenida en este encuentro que he deseado con el objetivo de consolidar los lazos de amistad y de solidaridad entre la Santa Sede y a las comunidades musulmanas del mundo. Doy las gracias al señor cardenal Paul Popuard, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, por las palabras que me acaba de dirigir, así como a todos vosotros por haber respondido a mi invitación.


Las circunstancias que han suscitado nuestro encuentro son bien conocidas. Ya he tenido la oportunidad de hablar de ello en la semana pasada. En este contexto particular, quisiera hoy volver a expresar toda la estima y el profundo respeto que siento por los creyentes musulmanes, recordando las afirmaciones del Concilio Vaticano II que para la Iglesia católica constituyen la «Charta Magna» del diálogo islámico-cristiano: «La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia» (Declaración «Nostra Aetate», n.3).


Situándome con decisión en esta perspectiva, desde el inicio de mi pontificado he tenido la ocasión de manifestar mi deseo de seguir estableciendo puentes de amistad con los seguidores de todas las religiones, manifestando particularmente mi aprecio por el crecimiento del diálogo entre musulmanes y cristianos (Cf. Discurso a los representantes de las iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones no cristianas, 25 de abril de 2005).


Como subrayé en Colonia, el año pasado, «el diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una opción temporánea. En efecto, es una necesidad vital, de la cual depende en gran parte nuestro futuro» (Discurso a los representantes de algunas comunidades musulmanas, 20 de agosto de 2005).


En un mundo caracterizado por el relativismo y que con demasiada frecuencia excluye la trascendencia de la universalidad de la razón necesitamos imperativamente un auténtico diálogo entre las religiones y entre las culturas capaz de ayudarnos a superar juntos todas las tensiones, con un espíritu de colaboración fecunda.


Continuando la obra emprendida por mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, deseo por tanto vivamente que las relaciones de confianza, que se han desarrollado entre cristianos y musulmanes desde hace numerosos años, no sólo continúen, sino que se desarrollen en un espíritu de diálogo sincero y respetuoso, fundado en un conocimiento recíproco cada vez más verdadero que, con alegría, reconoce los valores religiosos que tenemos en común y que, con lealtad, respeta las diferencias.


El diálogo interreligioso e intercultural es una necesidad para construir juntos el mundo de paz y de fraternidad ardientemente deseado por todos los hombres de buena voluntad. En este sentido, nuestros contemporáneos esperan de nosotros un testimonio elocuente para mostrar a todos el valor de la dimensión religiosa de la existencia.


Fieles a las enseñanzas de sus propias tradiciones religiosas, cristianos y musulmanes tienen que aprender a trabajar juntos, como ya sucede con diversas experiencias comunes, para evitar toda forma de intolerancia y oponerse a toda manifestación de violencia; y nosotros, autoridades religiosas y responsables políticos tenemos, que guiarles y alentarles en esta dirección. En efecto, «si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres» (Declaración «Nostra Aetate», n.3).


Por tanto, las lecciones del pasado tienen que ayudarnos a buscar caminos de reconciliación para vivir en el respeto de la identidad y de la libertad de cada quien, de cara a una colaboración fecunda al servicio de toda la humanidad. Como declaraba el Papa Juan Pablo II en su memorable discurso a los jóvenes en Casablanca (Marruecos), «el respeto y el diálogo exigen la reciprocidad en todos los campos, sobre todo en lo que afecta a las libertades fundamentales y más en particular a la libertad religiosa. Favorecen la paz y el entendimiento entre los pueblos» (n. 5).


Queridos amigos: estoy profundamente convencido de que, en la situación que hoy atraviesa el mundo, es un imperativo el que cristianos y musulmanes se comprometan juntos para afrontar los nuevos desafíos que se plantean a la humanidad, en particular, los que afectan a la defensa y a la promoción de la dignidad del ser humano, así como a los derechos que de ella se derivan. Cuando aumentan las amenazas contra el hombre y la paz, cristianos y musulmanes manifiestan su obediencia al Creador, que quiere que todos vivan con la dignidad que les ha otorgado, reconociendo el carácter central de la persona y trabajando con perseverancia para que su vida siempre sea respetada.


Queridos amigos: deseo de todo corazón que Dios misericordioso guíe nuestros pasos por los caminos de una comprensión recíproca cada vez más verdadera. En el momento en el que los musulmanes comienzan el itinerario espiritual de Ramadán, les hago llegar mis mejores deseos, esperando que el Todopoderoso les conceda una vida serena y tranquila. ¡Que el Dios de la paz os llene con la abundancia de sus bendiciones, al igual que a las comunidades que vosotros representáis!



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Escrito por: Cristian Ahumada - 09:09

domingo, 24 de septiembre de 2006

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El Papa se encontrará el lunes con exponentes musulmanes (Fuente: Zenit.org)

Benedicto XVI se encontrará este lunes, 25 de septiembre, en la residencia pontificia de Castel Gandolfo con exponentes de las comunidades musulmanas en Italia y con los embajadores de países de mayoría islámica, según confirmó este viernes la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

El encuentro busca continuar con los gestos ya mostrados por Benedicto XVI de aprecio a los creyentes en el Islam y de aclaración de las interpretaciones de su discurso pronunciado el 12 de septiembre en Ratisbona que provocaron duras reacciones de grupos musulmanes.

En el encuentro, que contará con la participación del cardenal Paul Poupard, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

La invitación extendida a todos los embajadores de países de mayoría musulmana acreditados ante la Santa Sede constituye también una respuesta de aprecio y aclaración a aquellos países cuyos gobernantes protestaron contra las palabras del Papa.

La Santa Sede tiene el estatuto de observador ante la Liga Árabe (con sede en El Cairo) y mantiene relaciones diplomáticas con casi todos los países de mayoría musulmana. Entre los países con los que no ha entablado estas relaciones se encuentra Arabia Saudita.

Ahmad Faihma, número dos de la representación diplomática de Irán ante la Santa Sede ha confirmado: «Estamos contentos y tenemos sin duda la intención de participar».

«Es un señal positivo del Vaticano. Sé que esto mejorará las relaciones con el mundo islámico», ha añadido en declaraciones a la agencia Reuters.


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Escrito por: Cristian Ahumada - 08:43

miércoles, 20 de septiembre de 2006

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Reacciones ante el discurso del Papa ¿Quién lo ha leido íntegro?

Del diario digital independiente ForumLibertas.com, una aproximación interesante ante lo que ha acontecido en estos último días.



Mientras la UE y el presidente iraní Ahmadineyad defienden a Benedicto XVI, gobiernos, políticos e intelectuales laicistas manipulan el mensaje o guardan silencio.



Sigan la lectura en este enlace.


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Escrito por: Cristian Ahumada - 19:36

El Dogma Cristiano

Con las controversias que ha surgido acerca de las Palabras de Benedicto XVI, me puse a pensar sobre uno de los temas que es criticable a los cristianos, y en particular a los católicos: la credibilidad de los dogmas. Por una parte desde los mismos cristianos no católicos hacen la diferencia entre lo que dice la Biblia y lo que los dogmas dicen, viendo a estos últimos como un ladrillo monolítico que no tiene asidero, y que, según algunos, son invenciones de la jerarquía; y por otra está la crítica que se hacen de ellos por ser incomprensibles a nuestra cultura actual, e inclusos anacrónicos y que encierran a la Iglesia en conceptos medievales.


Pero ¿qué deberíamos entender por dogma, y cuáles son sus fundamentos en la credibilidad de la Iglesia en el mundo moderno, para poder entablar un diálogo abierto, sin entrar en malos entendidos? Porque una fe que se autorresguarda, valiéndose de una indistinta negación de la razón, está contradiciendo la identidad del Dios Creador  y Salvador  y así establece una dicotomía que lo margina del monoteísmo judeo - cristiano.  Es que aquí donde el cristianismo se juega su credibilidad, en la congruencia y sintonía entre creyente y sus creencias.


Generalmente entendemos el dogma como sinónimo de inflexible, que no se puede cambiar y/o modificar en su estructura, es lo que cualquier diccionario pudiera decir, pues bien ese es un sentido peyorativo del concepto. Por eso es que en las facultades de teología no se habla mucho de teología dogmática, sino más bien de teología sistemática, haciendo hincapié de que la teología es dinámica y tiene que responder a las preguntas de su tiempo tomando el caracter evangélico de la fe que se está transmitiendo. La visión que nosotros tenemos de dogma lo tenemos que ver desde el punto de vista de una defensa contra todo lo que pudo haber cambiado el contenido de la fe, se reducjo de un concepto evangélico a un concepto jurídico del mismo. Dogma, siguiendo aquí al cardenal Walter Kasper viene a ser más bien un testimonio en la Iglesia del Evangelio, y por tanto un acontecer provisorio de la verdad definitiva.


Dónde entonces se da el dogma, en una sola persona, en Jesús el Cristo, es en él donde encontramos las verdades más profundas de Dios y del hombre, y es en él donde el creyente desarrolla su adhesión, y crece de forma dinámica. En el fondo nuestro contenido de fe no se reduce a enunciados sino que a una persona, y el desarrollo de la misma se hace en el acercamiento y en constante conocimiento de el Cristo. Jesucristo es el Evangelio de Dios.


El dogma es por tanto dinámico, nos lleva a no estancarnos, sino a profundizar en el conocimiento de Cristo, pero que no se queda en los enunciados, sino que va más allá, al encuentro final, en la Pascua de toda la creación, dónde finalmente lo podremos ver cara a cara tal cual es. Nuestras verdades son provisorias, son un mapa, un acercamiento, el cual es dinámico y que se va esclareciendo conforme el paso del tiempo y de las culturas.


En una cultura tan inmediatista e individualista sería necesario ver nuestra fe, y el contenido de la misma, la persona de Jesucristo, como una oferta de sentido, de encuentro y de cercanía, no es estático lo que creemos, sino todo lo contrario, dinámico y en constante movimiento hacia un más. De ahí que los cristianos vemos este mundo como provisorio, y las verdades que se nos dan como dogma son una ayuda, un camino para comprender y acercarnos más y más al misterio de Dios hecho hombre.



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Escrito por: Cristian Ahumada - 19:05

martes, 19 de septiembre de 2006

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Palabra y Religión

Me acuerdo que en clases a mis alumnos de segundo medio les hacía ver que cada religión tiene un texto sagrado (para los judíos será la Torá, para los cristianos la Biblia y para los islámicos es el Corán), y además que todas ellas tienen una visión oriental sobre el mundo y la sociedad, y por tanto conceptos que no son los nuestros ante algunas nociones que nosotros manejamos; un ejemplo de ello es a la pregunta ¿qué entendemos por Palabra de Dios?


Dios da su palabra a los hombres


Para cualquier persona, podríamos decir que la Palabra de Dios es un mensaje que ha dejado la divinidad para nosotros, que nos instruye, edifica y corrige en nuestra vida. Mas para la visión oriental la Palabra de Dios tiene otro significado, más profundo, y a la vez, que llena de una mística presencia al hombre que la lee. El biblista Carlos Mesters nos recuerda la siguiente referencia a la palabra de Dios, en su concepto hebreo Dabar:



"Una palabra vale no sólo por la idea que transmite, sino también por la fuerza que comunica. No sólo dice, también hace; no es sólo un medio para concientizar, sino también para transmitir el calor y la fuerza de la amistad y el amor ¡Luz y Fuerza! Estos dos aspectos de la Palabra de Dios, deben se activados por la lectura de la Biblia. El término hebreo Dabar, significa al mismo tiempo Palabra y Cosa: Dice y hace, anuncia y señala, enseña y anima, ilumina y fortalece, luz y fuerza. Palabra y Espíritu. En la historia de la Iglesia este tipo de lectura recibió el nombre de Lectio Divina, muy recomendada por el Concilio (Ver Dei Verbum N° 25)." (Sacado de la página del Centro Bíblico Claretiano)



De aquí podemos entender que cada vez que se lee la palabra de Dios se vuelve a la fuente misma, quien lo dice me está hablando a mí, aquí y ahora, y por tanto he de respetar su palabra, porque su palabra también es manifestación de su persona. Por ello es que Dios crea a partir de su palabra y todo lo que el dice es bueno.


Ahora ubiquémonos en el contexto del mundo islámico, ellos también viven en una cosmovisión que es común a la del mundo hebreo, donde la palabra de Dios escrita por el profeta en el Corán es la encarnación del mismo Alá, y toda ofensa al Libro es tomada con malestar. De ahí que ante las palabras dichas en occidente por su Santidad fueran tomadas como una ofensa, pues aunque no se hace comentario (ya que es una cita), y no existe un juicio de valor a lo que se enuncia, es más bien que se haya usado su nombre, y malentendido su intención. Valoro mucho el ejercicio de humildad del Sumo Pontífice y contextualizar lo que ha ocurrido, ahora falta que los hermanos musulmanes también practiquen la humildad ante el hombre que se equivoca y busca el diálogo y el respeto entre estas dos religiones y culturas.



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Escrito por: Cristian Ahumada - 21:10
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Culturas y Religiones

Benedicto XVIAnte el discurso de Benedicto XVI se ha entrado en un entreverado tan grande y tan confuso que no pocas personas tienen claro el discurso que se dio en la Universidad de Ratisbona, en el cual, Su Santidad aludiendo a un texto de Manuel II el Paleólogo, habla sobre la relación entre religión y violencia, y hace un comentario este autor sobre una crítica a la orden del profeta Mahoma de «difundir la fe usando la espada».


El discurso, que no he encontrado completo en castellano, habla de razón y fe, tema favorito de Benedicto XVI como profesor universitario, y el punto del islam es tocado como un ejemplo para abordar la idea principal: la fe, que usa la violencia como motor de evangelización, es algo irracional, actuar sin razón va contra la naturaleza de Dios.


Ahora bien, es comprensible que el mundo islámico haya tenido una reacción ante la alusión al profeta, ya que toca su enseñanza, y de ahí que se exijan disculpas públicas por los dichos de Benedicto XVI, pero son visiones culturales distintas. En occidente la palabra vale por lo que se dice, es el valor de la palabra por la palabra misma; en cambio en oriente la palabra vale por quien la dice, es fuente de garantía y de credibilidad.


De ahí que la reacción haya sido tan violenta en algunos sectores, ya que según la visión islámica se toca la fuente misma de su fe, el profeta. Y algunas autoridades religiosas musulmanes, han dicho que la forma de reparación es que quien dijo esta ofensa pida disculpas públicas. No sería raro que el Papa pidiera perdón públicamente, ya que ha mostrado su dolor por este malentendido, y mostraría el rostro amoroso de Dios frente a los hermanos de otras culturas.


Sobre este tema, se puede consultar en los siguientes enlaces (Fuente: Zenit.org):


Benedicto XVI: Una invitación al diálogo


Apenado, el Papa aclara sus palabras sobre el islam


Declaración del cardenal Bertone, nuevo secretario de Estado, sobre las reacciones islámicas


Benedicto XVI ha sido portavoz de millones de musulmanes que rechazan la violencia


Portavoz vaticano: El Papa respeta el islam


Discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona


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Escrito por: Cristian Ahumada - 01:44

lunes, 11 de septiembre de 2006

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La Credibilidad de la enseñanza de la Iglesia sobre la Sexualidad

 Este texto está tomado de un artículo de mi profesor Waldo Romo, y en ello quiero mostrar mi más grande aprecio a una de las personas que ha mostrado mayor preocupación de mostrar el mensaje de la Iglesia en torno al tema de la Sexualidad. He aquí un resumen:



Waldo RomoEl artículo presenta algunos de los desafíos contemporáneos a la credibilidad de la Iglesia sobre su enseñanza acerca de la sexualidad. Para iluminar estos desafíos los contextualiza al interior de una mirada histórica de cómo se ha desarrollado la enseñanza de la Iglesia desde sus orígenes hasta el Concilio Vaticano II. Enmarca, además, estos desafíos en una conceptualización integradora de la sexualidad humana, recurriendo para ello al aporte de diversas ciencias sociales. Reconociendo que los desafíos son muchos, privilegia algunos de ellos de cara a la cultura contemporánea: la necesidad de superar una visión maniquea pero también hedonista de la sexualidad, la valoración del placer sexual evitando hacerlo un absoluto, pero también sorteando una mirada negativa; aborda el problema del lenguaje como el Magisterio se ha referido a esta temática; se detiene en la significación de algunos comportamientos, especialmente en el mundo de la juventud, respecto a su comprensión de la sexualidad y la respuesta que recibe de la Iglesia en la materia.

Para leer el artículo completo descárguenlo en formato PDF desde aquí

Escrito por: Cristian Ahumada - 12:50

jueves, 7 de septiembre de 2006

¿Hacia Dónde Camina Chile?

Fecha: 2006-09-07
Ref. Cech: 325 / 2006
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile
Categoría documento:
Declaración

¿Hacia dónde camina Chile?

I. Entrega de las “Normas”

El Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile recibió el sábado 2 de septiembre, de manos de la Sra. Ministra de Salud, el documento titulado “Normas nacionales para la regulación de la fertilidad”. Ese mismo día, ella anunció públicamente una de las medidas contempladas en esta normativa: la distribución de la llamada “píldora del día después” en los consultorios a las menores de 14 años que la solicitaran.

A través de distintos medios de comunicación se han conocido opiniones diversas de personas, instituciones, partidos políticos y sectores culturales, en relación a este compuesto, considerado por las autoridades públicas un “anticonceptivo de emergencia”. Los Obispos del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, al igual que importante parte del cuerpo médico y científico del país, constatamos que son numerosas las instancias científicas que consideran que este compuesto puede tener efectos abortivos en alguno de sus niveles de acción; que su distribución puede revestir un atentado contra la vida que se inicia desde el instante mismo de la concepción. Esta medida, sin embargo, es sólo una de las comprendidas en la nueva normativa del Ministerio.

II. Llamado a estudiar las “Normas”

Consideramos de la mayor importancia toda norma en este ámbito, y por esto invitamos a todos a reflexionar sobre ellas a la luz de la naturaleza y la dignidad del ser humano.

Como pastores nos corresponde oír la opinión experta y fundada de los fieles laicos, sus comunidades y organizaciones. Estamos pidiendo a las Comisiones del episcopado e instituciones de Iglesia, a las Universidades Católicas y centros de pensamiento, y a otros expertos, un análisis exhaustivo de esta normativa. Queremos entregar a las familias, a la sociedad en su conjunto y a sus autoridades, un juicio profundo sobre estas “Normas”, acogiendo las miradas científica, social, jurídica, ética y moral, para comprender mejor los criterios planteados y los efectos dañinos de las Normas y considerar las acciones pertinentes con el fin de revertir dichas consecuencias negativas.

III. Valoración del Comité Permanente del Episcopado de Chile

Sin perjuicio de lo anterior, quisiéramos decir una primera palabra acerca de estas “Normas”.

1. No son éstas las políticas que los pastores esperábamos como buenos anuncios en el mes de la patria. No es éste el camino para el Chile que se apresta a celebrar su Bicentenario. Esperábamos buenas noticias en el ámbito de la justicia social y de la educación. Este camino escogido nos decepciona.

2. Nos parece necesario optar por la dignidad de la mujer, por lograr que su misión en la sociedad sea plenamente valorada, acabando con la discriminación social y económica que sufre, y con toda violencia intrafamiliar. Nos parece necesario asimismo insistir en la corresponsabilidad del varón en su relación con la mujer y con los hijos. Sin embargo, la opción por promover para esto la anticoncepción no es el camino adecuado; menos aún cuando conduce al ocaso de la maternidad.

3. El documento establece ciertas disposiciones para todo el país que no fueron sujetas a consultas ciudadanas o participación parlamentaria. Establecer “Normas” para “regular” la fertilidad debiera ser objeto de una discusión amplia y no una acción unilateral del Ministerio de Salud, en cuya elaboración colaboraron solamente dos organizaciones representativas de una determinada tendencia ideológica.

4. El documento normativo recuerda a políticas públicas fijadas en regímenes totalitarios que pretendían desde el Estado regular la vida íntima de las personas en función de criterios autoritarios, no consensuados, y reñidos con el respeto a la dignidad de la persona humana.

5. Estas Normas acogen realidades deplorables en el campo de la sexualidad. Y el Estado se dispone a facilitar, prescindiendo de los padres, las fórmulas –también las con riesgo abortivo- que promueven estas conductas.

6. A los jóvenes se les habla de libertad, pero de una libertad sin responsabilidades. Y a los padres se les priva de su sagrada obligación de educar, orientar y acompañar la vida de sus hijos en los momentos más aflictivos de su vida adolescente.

7. Los pastores levantamos hoy nuestra voz en favor de la dignidad de la vida, porque lo sentimos un imperativo moral irrenunciable. Lo hicimos en una época cuando se perseguía y se amenazaba la vida de los adversarios políticos, invocando equivocadamente fundamentos acerca del bienestar social. Lo hacemos hoy, cuando se margina a la familia, se facilita el quiebre de las relaciones intrafamiliares y a veces se cierra la puerta a los niños concebidos y por nacer.

8. Nuestras familias no merecen las “Normas nacionales sobre regulación de la fertilidad” emanadas del gobierno de Chile. Estamos con todas las familias que día a día hacen patria a pesar de tantas dificultades. Extendemos a los padres, hijos y abuelos nuestro especial afecto en esta hora. A todos los que trabajan y luchan por la vida, les animamos a continuar, sin descanso, en este propósito.

9. El Chile que anhelamos para el Bicentenario es aquel donde no hay discriminación contra la mujer; es aquel en el que no decrece la natalidad, convirtiéndonos en un país con pocos niños; es aquel donde las brechas sociales se cierren de modo que todos tengan derecho a nacer, sin importar el medio socioeconómico donde han sido concebidos. Es nuestra responsabilidad, como miembros de una sociedad, asegurar el desarrollo de la familia y de sus hijos, y no impedir que algunos no lleguen a nacer porque las injusticias les auguran un mal futuro. Ese futuro justo, equitativo y solidario lo podremos construir con miradas integrales, con valores humanos que respeten y promuevan la dignidad de las personas, y no con meras medidas de “emergencia”. Los creyentes en Cristo tienen una palabra que decir al respecto.

10. No podemos desalentarnos ni resignarnos frente a una política equivocada. Por eso queremos invitar a nuestros hermanos sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y demás personas de buena voluntad, a informar y formar a las personas en su adhesión a la vida y a la promoción de la familia chilena, sobre todo con ocasión del aniversario de nuestra Independencia.

11. Encomendamos estas intenciones a Nuestra Señora del Carmen, Patrona de este Chile que formamos todos sus hijos, también los que han partido y aquéllos que tienen el sagrado derecho a nacer en esta tierra.


EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE



† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente

† Francisco Javier Errázuriz Ossa Cardenal Arzobispo de Santiago

† Cristián Contreras Molina
Obispo de San Felipe
Sustituto

† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General




Santiago, 7 de septiembre de 2006


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Escrito por: Cristian Ahumada - 21:11

miércoles, 6 de septiembre de 2006

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De Dignitatis Humanae et Initium Vitae

En Castellano sería "Sobre la Dignidad Humana y el Inicio de la Vida", porque me han llamado para dar mi comentario como teólogo sobre el tema que hemos visto en Chile sobre el derecho que tienen las mujeres mayores de catorce años a pedir la llamada "píldora del día después" en los consultorios sin el consentimiento de sus padres.


Tengo que reconocer que nunca me he pronunciado por los temas de moral, ya que siguen siendo en Iglesia uno de los puntos más controversiales en la reflexión teológica, ya que todavía no tenemos claridad en varios aspectos, y según va evolucionando la ciencia también va avanzando la moral sobre esos temas. Pero sí es posible barruntar sobre algunos elementos que son esenciales a la hora de un diálogo, y que son los puntos fundamentales que defiende la fe cristiana, que es la dignidad de la persona humana.


En varios diarios, y correos electrónicos masivos que me han llegado, aparecen reclamos protestas, e incluso mandar cartas sobre este asunto pero ¿cuál es el fondo de este tema? ¿cuáles son las implicancias que pueden arrastrar? ¿quién tiene la autoridad para determinar estos puntos? Puedo atreverme a decir que lo primero que hemos de tener claro que lo que se busca por las personas, tanto a favor como en contra, es la defensa de la vida ¿vida de quién? ¿para quién?


Pongámonos a pensar que el primer valor que defienden todas las personas es el valor a la vida, nuestra constitución política del Estado defiende la vida en todas sus formas, ya que todo ser humano posee una dignidad especial. Los cristianos defendemos esa dignidad porque somos hijos e hijas de Dios, además somos hermanos en Cristo. Pero me cabe la pregunta sobre qué dignidad están defendiendo las personas que están a favor de darle el derecho a los menores de edad (que en algunos casos antes de los 14 años tienen discernimiento, y en otros no), de poder optar por un medicamento que evita la implantación del óvulo fecundado en el útero (razón por las cuales dicen que no es aborto ya que no se ha iniciado un embarazo -período de desarrollo del feto desde la implantación hasta que sale del útero- según la Organización Mundial de la Salud, y el aborto se define como la interrupción de este proceso de desarrollo.


Ahora bien, según la visión creyente, la persona surge a partir de la gestación, vale decir desde la primera fusión de los gametos, que permiten la replicación del nuevo genoma. Mas, pensar en esto me lleva a discutir sobre la dignidad misma del ser humano, partiendo por su derecho a la vida. Los embriones son proyectos, como todos nosotros en esta vida, que no han tenido la oportunidad de pronunciarse sobre su derecho a vivir, quizá no tienen nuestra forma, pero van camino a ser uno de los nuestros. Las mujeres que piensan que tienen derecho a plantear que es su útero, deberían también tener claro que desde el momento mismo de la fecundación su cuerpo experimenta el cambio de su cuerpo, a partir de una alteración hormonal, que le "avisa" a su cuerpo que está en proceso de gestación, ya pierden el dominio completo de su proceso, salvo que por una inducción a perder este embrión.


Otra cosa que me llama la atención es la defensa a que las adolescentes puedan realizar la compra o adquisición de la "píldora", sin el consentimiento de sus padres, pasando a llevar, en aras de la privacidad el valor de la comunicación ¿quién orienta a la joven? ¿el temor? ¿la vergüenza? ¿la misma desinformación? Antes de dar este tipo de soluciones, nos ahorraríamos muchos problemas si pudiéramos conversar estos temas con altura de miras. Estamos ante el umbral de experimentar la degradación del valor de la persona, puesto que ahora cualquiera ante el temor del embarazo pueda pedir una píldora, dejando de lado la responsabilidad de la pareja. En el fondo es la degradación misma de la humanización, puesto que en busca de defender algunos valores muy mal comprendidos, se violan los principales que ha desarrollado la humanidad.


Sobre la controversia del tema de la píldora, pueden visitar:


Comienzo de la Vida Humana


¿Cuándo Comienza de la Vida Humana?


La Píldora del Día Después


La Anticoncepción de Emergencia



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Escrito por: Cristian Ahumada - 20:31

sábado, 2 de septiembre de 2006

Judíos, musulmanes y cristianos bajo un mismo cielo.

Entrego aquí una entrevista que me ha gustado, y que también he visto en algunas páginas amigas, especialmente de Marta, creo que estamos nuevamente ante una discusión bastante antigua, como novedosa para nosotros.


Yo creo que el tema de la visión de un mismo Dios es común para las tres grandes religiones monoteistas, pienso más bien que la cuestión que nos separa es la visión que tenemos cada una de las creencias acerca de la visión y dignidad humana. Y de ahí también la visión de salvación que cada uno de nosotros, según nuestras creencias, tenemos de este mundo y de la relación con los demás.


Para leer la entrevista en Zenit.org, haz clic aquí.


Escrito por: Cristian Ahumada - 17:23