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sábado, 30 de mayo de 2009

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Pneumatología e Iglesia

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Una de las deficiencias del estudio sistemático de la teología en general ha sido relegar la acción del Espíritu Santo en la vivencia eclesial. Me explico, el desarrollo principal ha sido desde un orden hacia el interior de la vida misma de la Iglesia, destacando sus notas, características, funciones y misiones que cumple (ya sea en su relación con el mundo o con Dios mismo), pero nunca ha sido debidamente profundizada en relación con su motor y fundamento, el abogado que Jesucristo nos dejó como garante de nuestro seguimiento, el Espíritu Santo.

Si bien es cierto la gran novedad de la religión cristiana es que Dios e hace hombre y vive junto a nosotros, poniendo su morada entre nosotros (Jn 1,14), mas ahora tenemos que seguir profundizando en la acción del Espíritu Santo que nos dejó Jesús que es nuestro consolador (entiéndase consolador no como aquel que es una especie de "paño de lágrimas", sino más bien en el sentido de la palabra consola, aquella base por la que podemos caminar con seguridad). El Espíritu Santo dado en Pentecostés y quien es el principal protagonista de la acción de la Iglesia en el libro de los Hechos de los Apóstoles; demás está decir que en los primeros siete capítulos de Hechos nos muestra la acción misma del mismo, desde donde se podría reconocer quién es este abogado nuestro. En el fondo el apoyo que Dios nos otorga va de la comunicación misma de la esencia de Dios: Amor, pero en este caso comunicado, vivido y celebrado en aquel que nos deja para estar en medio de nosotros: Jesús.

En el Evangelio de Juan, en los capítulos 16 y 17 se desarrolla la teología más sintética y poética de la acción del Espíritu, y cómo debería ser vivida en nuestras comunidades: La verdad del amor nos hará entender las cosas de Dios, y el mundo se dará cuenta que en la unidad del amor se extiende la acción del Padre, por medio de Jesucristo en la acción del Espíritu Santo.

¿No es hoy lo que llamamos testimonio eclesial? Pero cuando la acción del Espíritu Santo se reemplaza por el juego del mercado, viendo los costos y las ganancias desaparece la acción de la Iglesia y se reduce a ser simplemente una empresa humana más, ¿qué nos ha dado garantía de seguir adelante? Las teologías, las filosofías de vida, la autoridad política, sinceramente nada de eso. Ha sido simplemente la vida en el Espíritu. Hoy lo llamamos espiritualidad, hay muchas en nuestra cultura y sociedad actual, pero uno solo es el motor que hace que siga hacia el futuro y se proyecte. Esperemos que Dios siga moviendo nuestros corazones para profundizar en la unidad de los hijos e hijas de Dios. Que junto a ello mueva a los hombres a la consecución de la solidaridad, de la justicia y de la paz.

Sigamos profundizando en aquel que cambió a los apóstoles de cobardes a profundos testigos de la fe, oremos en Dios que se comunica a nuestros corazones, fortaleza de los débiles y motor de las obras más osadas en nombre de Dios.

3 han dado su opinión:

  1. Hola Cristián:

    He descubierto lo que significa el título de tu blog. Encontré el significado, en el libro de Antonio Bentué: "La Opción Creyente". Te felicito por el título...

    Un abrazo.

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  2. Gracias Francisco Javier, y sí, Antonio Bentué fue una inspiración para mí en la Universidad Católica, de hecho ha sido quien me sigue animando a reflexionar desde los límites de la historia.

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  3. Cristián:

    Creo que nunca lo he hecho, pero quiero invitarte (humildemente) para cuando un tiempito, pases por mi blog. No soy un erudito, pero trato de ver la vida desde la fe, y los valores católicos. La dirección es: www.vitaego.blogspot.com

    La Opción Creyente es un gran libro. Me compré hace un tiempo atrás "¿En qué creen los que creen?", del mismo Antonio Bentué. Conocí a este autor en clases de Teología Fundamental. Y, de verdad, ha sido un gran descubrimiento para mí. Una de las cosas que me agrada, es la simpleza del idioma. Lo interpelador. Bueno, en general, el modo en como plantea las cosas.

    Yo estoy en primer año de Pedagogía en Religión, y es un agrado poder observar estos puntos de vista; junto con leer tus líneas. Las cuales, siempre te agradezco, porque invitan a la reflexión.

    Bueno, amigo. Me despido por ahora. Que tengas un buen fin de semana.

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