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miércoles, 20 de septiembre de 2006

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El Dogma Cristiano

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Con las controversias que ha surgido acerca de las Palabras de Benedicto XVI, me puse a pensar sobre uno de los temas que es criticable a los cristianos, y en particular a los católicos: la credibilidad de los dogmas. Por una parte desde los mismos cristianos no católicos hacen la diferencia entre lo que dice la Biblia y lo que los dogmas dicen, viendo a estos últimos como un ladrillo monolítico que no tiene asidero, y que, según algunos, son invenciones de la jerarquía; y por otra está la crítica que se hacen de ellos por ser incomprensibles a nuestra cultura actual, e inclusos anacrónicos y que encierran a la Iglesia en conceptos medievales.


Pero ¿qué deberíamos entender por dogma, y cuáles son sus fundamentos en la credibilidad de la Iglesia en el mundo moderno, para poder entablar un diálogo abierto, sin entrar en malos entendidos? Porque una fe que se autorresguarda, valiéndose de una indistinta negación de la razón, está contradiciendo la identidad del Dios Creador  y Salvador  y así establece una dicotomía que lo margina del monoteísmo judeo - cristiano.  Es que aquí donde el cristianismo se juega su credibilidad, en la congruencia y sintonía entre creyente y sus creencias.


Generalmente entendemos el dogma como sinónimo de inflexible, que no se puede cambiar y/o modificar en su estructura, es lo que cualquier diccionario pudiera decir, pues bien ese es un sentido peyorativo del concepto. Por eso es que en las facultades de teología no se habla mucho de teología dogmática, sino más bien de teología sistemática, haciendo hincapié de que la teología es dinámica y tiene que responder a las preguntas de su tiempo tomando el caracter evangélico de la fe que se está transmitiendo. La visión que nosotros tenemos de dogma lo tenemos que ver desde el punto de vista de una defensa contra todo lo que pudo haber cambiado el contenido de la fe, se reducjo de un concepto evangélico a un concepto jurídico del mismo. Dogma, siguiendo aquí al cardenal Walter Kasper viene a ser más bien un testimonio en la Iglesia del Evangelio, y por tanto un acontecer provisorio de la verdad definitiva.


Dónde entonces se da el dogma, en una sola persona, en Jesús el Cristo, es en él donde encontramos las verdades más profundas de Dios y del hombre, y es en él donde el creyente desarrolla su adhesión, y crece de forma dinámica. En el fondo nuestro contenido de fe no se reduce a enunciados sino que a una persona, y el desarrollo de la misma se hace en el acercamiento y en constante conocimiento de el Cristo. Jesucristo es el Evangelio de Dios.


El dogma es por tanto dinámico, nos lleva a no estancarnos, sino a profundizar en el conocimiento de Cristo, pero que no se queda en los enunciados, sino que va más allá, al encuentro final, en la Pascua de toda la creación, dónde finalmente lo podremos ver cara a cara tal cual es. Nuestras verdades son provisorias, son un mapa, un acercamiento, el cual es dinámico y que se va esclareciendo conforme el paso del tiempo y de las culturas.


En una cultura tan inmediatista e individualista sería necesario ver nuestra fe, y el contenido de la misma, la persona de Jesucristo, como una oferta de sentido, de encuentro y de cercanía, no es estático lo que creemos, sino todo lo contrario, dinámico y en constante movimiento hacia un más. De ahí que los cristianos vemos este mundo como provisorio, y las verdades que se nos dan como dogma son una ayuda, un camino para comprender y acercarnos más y más al misterio de Dios hecho hombre.



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2 han dado su opinión:

  1. Excelente y clarito. Muy buen post.
    Ahora comprendo los dogmas.
    Dos preguntas:
    ¿El acercamiento a Dios es por el camino racional mediante creencias, o por el contrario es un camino experiencial vivicante que involucra al ser humano en su totalidad?
    Pregunto nuevamente ¿Porque hablas de creyentes?
    No me gusta la palabra creyente porque hay una reducción brutal de la potencia humana a la simple razón.
    Un afectuoso saludo,

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  2. La razón es una de las alas por la cual el hombre alcanza a vislumbrar a Dios, la otra es la fe. Y claro que involucra a todo el hombre en su totalidad, o caeríamos en una división de la persona misma, cosa que en el pensamiento judeo - cristiano no se da. Además vuelvo a afirmar con todas mis fuerzas, no son adhesiones a ideas, sino que a una persona: Jesucristo.

    Hablo de creyente, porque el creer es algo dinámico, histórico y personal, que se agita en la razón y que mueve la vida del hombre y su entorno. Por eso la frase de san Agustín: "Todo el que cree piensa, pensando cree y creyendo piensa"

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