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Sensus Fidelium

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

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sábado, 24 de mayo de 2008

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Sin Agua

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Con todas las circunstancias que vivimos en estas últimas semanas con las lluvias en Santiago, los cortes de agua fueron una consecuencia desagradables, incluso para los que tuvimos que aguantarnos de no poder tomar una ducha sabatina, pero esto va más allá.


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Qué increíble cuando falta algo tan esencial y que damos por sentado, el agua está allí, la pagamos, y esperamos que tengamos ese servicio todos los días, confiamos que esté allí para cuando la necesitamos (tanto para la higiene y consumo). En estos momentos en que no está volvemos a la Edad Media, ¡qué increíble es eso!

Estamos tan envueltos en la cultura y protegidos por la sociedad que cuando faltan los elementos que nos hacen "modernos" (la electricidad, los medios de comunicación instantáneas por el fenómeno de la electrónica), retrocedemos cerca de 300 años. Nos volvemos a ver las caras, a darnos cuenta de nuestro entorno, y que en el fondo somos seres precarios y necesitados de comunicación. A veces es bueno que lleguen estos eventos para darnos cuenta de nuestra existencia contingente. Lo malo de ello es que una de las reacciones negativas ante estos acontecimientos es no tolerar que hemos perdido lo que nos protegía, aunque sea por un momento: dolor, impotencia, rabia y la malentendida frustración son signos de el temor a perder lo que tenemos. ¿No será más importante buscar el que la vida siga adelante? Nuestros antepasados lo hicieron sin ningún computador, sin ninguna gran máquina de comunicación, simplemente se dieron cuenta de que solos no se puede sobrevivir, y que confianza, esperanza y solidaridad son las bases para seguir aquí y más allá de las situaciones que vivamos.

La fe cristiana nos recuerda lo precario que es el hombre, seres tan precarios y débiles, inferiores a los ángeles, pero con una dignidad tan grande que el mismo Dios nos recuerda que somos sus predilectos. No valemos por lo que tenemos, sino por lo que somos y de cómo nosotros administramos todos estos bienes que nos ha dado el creador en su creación, para que todos nosotros vivamos y vivamos bien.

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