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lunes, 12 de enero de 2009

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Ingnorancia Vencible

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Era obligatorio, como todo curso mínimo en la Universidad, tomar la asignatura de Moral Fundamental, como base de todos los presupuestos en el desarrollo de la ética cristiana, sus fundamentos y principios de acción a lo largo de los criterios de discernimiento, y de cómo ésta dialoga con la ética humana. Hoy por hoy, he visto en un sinfín de comentarios de blogs, y de lecturas de otros foros, cómo se ha dado mayor énfasis a la frugalidad y al gusto de comentar por el mero hecho de comentar, sin medir las consecuencias de los discursos que armamos simplemente "por el mero hecho de que me da la gana", y con la justa contrarrespuesta de decir: "respeta mi opinión".

Es verdad que toda opinión tiene que ser respetada por la persona que lo dice, pero, sinceramente, no puede ser respetada desde el punto de vista del discurso mismo, si es que esa opinión atenta directamente contra la dignidad misma de mi persona o de terceros. En ese sentido somos ignorantes, de hecho todos tenemos cierto grado o nivel de ignorancia, es humano. Y por esta misma situación que nos es propia, existe la enseñanza y la instrucción, junto con la información necesaria para poder vencer esta ignorancia.

Ahora bien ¿qué tiene que ver esto con la moral y la ética? Mucho, ya que varias personas justifican los actos mal avenidos como producto de su ignorancia, "yo no sabía que estaba prohibido dañar los Moais de Isla de Pascua" ... "No tenía idea que estaba prohibido botar las colillas de cigarro en la vía pública en Berlín", en algunos de tantos ejemplos que se me vienen ahora a la cabeza. Pero no por ello se tienen que volver a repetir. Por lo mismo, a pesar de no ser conocidos, tienen una sanción, igual para el que conoce como para el que desconoce tal disposición legal, porque en el fondo se tiene que educar.

El gran drama que viene de la mano con este tema es el siguiente: La Ignorancia Invencible, aquella ignorancia que por más que se haya explicado, instruido y sancionado no es posible de vencer por la persona o grupos de personas. Por ejemplo, por más que las evidencias, de los ejemplos, un dictador puede seguir diciendo que ha hecho todo por el bien de su país, siendo que el resto ve que no es así. Ya eso es un problema de otro índole, que no da paso al arrepentimiento sincero.

En el Evangelio tenemos un ejemplo clarísimo sobre este punto (Lc 11,14-20):

Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo, y sucedió que cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron. Pero algunos de ellos dijeron: El echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios. Y otros, para ponerle a prueba, demandaban de El una señal del cielo.

Pero conociendo El sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma, se derrumba.

Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Porque vosotros decís que yo echo fuera demonios por Beelzebú. Y si yo echo fuera demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan fuera vuestros hijos? Por consiguiente, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.


Por el temor o por los mismos conocimientos que poseemos, nos lleva a encerrarnos ante la Novedad de Dios, nuestra ignorancia puede conducirnos a perder de vista lo esencial, y en este caso a comunicarnos.

La Ignorancia puede ser vencible, siempre y cuando nos demos cuenta que nos debemos a los demás y no a nosotros mismos.

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