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martes, 20 de enero de 2009

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Necesidades Globales

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En estos días estamos presenciando una nueva esperanza, un nuevo paradigma, sueños que se dan cumplimientos. Alegría generalizada en los rostros de millones de personas a pesar de la crisis económica que ataca a todo el planeta, consecuencia de los temores y egoísmos de unos pocos especuladores. La razón: el nuevo presidente de la nación más poderosa del mundo (o lo que nos han hecho creer hasta hoy).

Es increíble que durante este tiempo se han hecho análisis políticos, sociológicos, psicológicos, sobre cómo afecta el cambio de paradigma, de un presidente de origen afroamericano, que ha surgido desde la clase media, y que en poco tiempo ha llegado al sillón presidencial de Estados Unidos. Algunos dicen que es el modelo del sueño americano realizado, otros dicen que es el cumplimiento de la esperanza de Martin Luther King (que hubiese cumplido 80 años), pero es esta actitud la que más me llama poderosamente la atención: "No importa por el día de hoy si es que vivimos bien, pero se vienen tiempos de cambios, mucho mejores para todos".

Un discurso sencillo, que ha movido a los norteamericanos a buscar y generar un cambio, algo que también ha hecho eco en el resto del mundo. ¿Hace cuánto tiempo no veíamos un "mesianismo" tan notorio en el mundo? Como si un hombre nos identificase a cada uno de nosotros, y que su entrada en el arena de la opinión mundial generara tanta alegría, esperanza, y deseos de transformar la realidad que vivimos.

Y he aquí el porqué de mi artículo: implícitamente en el interior del corazón de esta sociedad global buscamos una identificación, alguien o algo que nos una. En este caso Barack Obama ha sido el detonador de una serie de elementos que hasta años atrás estaban sepultados en nuestra conciencia global: el soñar, y aspirar a seguir adelante esos sueños, contra toda esperanza se puede alcanzar.

¿Hoy en día las religiones siguen hablando de la esperanza con alegría? Simplemente se nos olvida en nuestra reflexión y en nuestro discurso que la esperanza cristiana no habla sólo de un "más allá", sino que de un cielo, que es la transformación de nuestra vida, o sea de la creación misma. El mensaje cristiano nos recuerda que Dios no desprecia la creación (si es obra de sus manos), sino que esta creación que ha sido empecatada por nuestras acciones, también será transformada.

Ahora bien, el sueño tiene que ser concretado a pasos seguros, y marcados con la esperanza y confianza, pero cuidado la historia nos ha enseñado que todo acto humano ha terminado, aun por muy buenas intenciones que haya tenido, degenerándose y degradando los sueños más nobles. De ahí que la esperanza cristiana no cifra sus confianzas en las personas, sino que en Dios mismo. Él es la garantía de llegar a concretar las metas y sueños propuestos por los hombres.

Nuestras necesidades globales engloban también la dinámica de la esperanza, y si tenemos la suficiente lucidez ante los acontecimientos actuales nos daremos cuenta que el sueño de muchos es un mundo mejor y más justo, menos inseguro a la hora de mantener un empleo, y con igualdad de oportunidades tanto en educación, salud y trabajo.

¿No lo habremos soñado ya con anterioridad?

Pregúntenle a Isaías, Daniel, a Jesús con sus imágenes del Banquete o San Juan en Apocalipsis, a Martin Luther King, y cuántos más...

Ojo, Hitler también soñó lo mismo, pero desde otra metodología para llegar al mismo resultado.

1 han dado su opinión:

  1. Anónimo9:51 a.m.

    Interesante tu discurso, para tenr muy en cuenta.

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