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domingo, 3 de diciembre de 2006

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Desde la Visita de Benedicto XVI a Turquía hasta hoy.

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Ya hace más de cuatro días que el Papa Benedicto XVI realizó un viaje, que en la génesis de su visita estaría marcado por la polémica de ir a uno de los países con un alto porcentaje de su población que sigue los preceptos del Islam, Turquía (país que recibió también comentarios de Joseph Ratzinger acerca de su incorporación a la Comunidad Europea). Todo era un presagio de alta tensión con una visita, que se pudo haber considerado polémica.

Hoy, puedo decir lo siguiente, y que no quiero que suene a "más papista que el Papa", pero he de reconocer que el viaje ha sido una peregrinación hecha por un maestro, que nos sigue enseñando los pasos que hemos de dar en la Iglesia en este nuevo milenio.

Quiero dar tres pasos para entender el viaje que realizó Benedicto, espero que entiendan que es la visión de un teólogo, y que la teología tiene que ver con la política, con la celebración, y con el ecumenismo, que son los puntos que quiero esbozar en este post.

Aunque el carácter de la visita de Benedicto XVI no era política, tuvo que darse este trasfondo, ya que los problemas que se han dado a algunas interpretaciones a los comentarios hechos durante la visita a la Universidad de Ratisbona, fueron motivo para provocar un odio innecesario. Con su visita, y su oración en la Mezquita Azul, y su oración dirigida hacia la Meca, a los musulmanes esa actitud los dejó sorprendidos. Sin muchas disculpas, pero con grandes gestos de humildad. Recordando que las religiones buscan la unidad del hombre con Dios y el respeto a esa relación.

Otro aspecto fue el diálogo realizado en torno al Ecumenismo, con el Patriarca Bartolomé I, fue una de los encuentros más fuertes, que nos lleva a recordar que el cristianismo todavía tiene heridas milenarias que todavía no cierran. Pero entender que el diálogo teológico nos lleva a ver qué es lo que nos une antes de lo que nos separa, bello fue presenciar las oraciones y las declaraciones en torno a la fe en María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia; y con ello ver la unión en un corazón de ambos padres. Se está dando un cambio en el mensaje del ecumenismo, menos palabras más gestos celebrativos.

La Celebración Ecuménica todavía no es posible, lo que manifiesta plenamente la unidad de la Iglesia es la Eucaristía, y cuando se celebre junto es que se ha llegado a la plena unidad, por el momento Benedicto XVI participó de ella, pero no celebró en ella. ¡Qué belleza es la liturgia ortodoxa!, aunque en algunos momentos no se entienda mucho del porqué de la distribución de la celebración con un biombo o por ejemplo que se dé la comunión con una cuchara, sería bello poder comprender que las liturgias son distintas, y que en ellas también hay algo de la tradición y de la Historia de la Iglesia. Y el respeto que presentó el Papa frente a ella, junto con la profundidad de la oración manifestada, nos da a comprometernos a vivir una espiritualidad que va más allá de las celebraciones, ya que en ella también está Cristo presente. Pero hago el hincapié, que cuando se logre concelebrar será porque las diferencias ya habrán sido superadas.




1 han dado su opinión:

  1. Gracias Cristián! Tan bueno como siempre! Enlace "al tiro". Un abrazo fuerte!

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