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miércoles, 7 de junio de 2006

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Historia del Dogma Cristológico: Monofisismo y Concilio de Calcedonia (451)

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Fue después del Concilio de Éfeso cuando se estableció las dos naturalezas de Cristo, que están presentes en el actuar de Jesús de Nazaret. Pero cabían algunas preguntas, ¿cómo es que se relacionan estas dos naturalezas?, y también ¿cuál es la naturaleza que prevalece?, porque según el pensamiento helénico la naturaleza divina es más perfecta que la humana, y en sus dimensiones también.


En estas discusiones surgió la opinión de un monje, Eutiques, que hizo la siguiente aseveración: en un principio estuvieron actuando las dos naturalezas en Cristo, pero como la naturaleza divina es la más importante, en el momento de la encarnación ésta absorvió a la naturaleza humana, quedando una sola y en la cual no había distinción (mono - una, phisis - naturaleza). Esto afirmación aseguraba que todas las acciones de Cristo serían salvíficas, pero caemos en la pregunta que está en el fondo de nuestra salvación: ¿qué valor tiene entonces la condición humana para nuestra salvación? Según la propuesta de Eutiques, sería nula, y la participación humana también.


Ya con el Concilio de Calcedonia, y el trabajo de los padres conciliares que se logró la siguiente confesión de fe:


JesucristoUno y el mismo Hijo,


nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en Deidad y también perfecto en humanidad; verdadero Dios y verdadero hombre, de cuerpo y alma racional; cosustancial con el Padre de acuerdo a la Deidad, y cosustancial con nosotros de acuerdo a la Humanidad; en todas las cosas como nosotros, sin pecado; engendrado del Padre antes de todas las edades, de acuerdo a la Deidad; y en estos postreros días, para nosotros, y por nuestra salvación, nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad; uno y el mismo, Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, para ser reconocido en dos naturalezas, inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables; por ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por la unión, más bien es preservada la propiedad de cada naturaleza y concurrentes en una Persona y una Sustancia, no partida ni dividida en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, y Unigénito, Dios, la Palabra, el Señor Jesucristo; como los profetas desde el principio lo han declarado con respecto a Él, y como el Señor Jesucristo mismo nos lo ha enseñado, y el Credo de los Santos Padres que nos ha sido dado. AMEN


El Concilio de Calcedonia es un gran salto en el concepto de la religión en occidente, primero porque distingue entre la trascendencia divina y la inmanencia humana, dotándala de autonomía pero respetando el camino y desarrollo que tiene que seguir, ya que la trascendencia es la que otorga sentido a la existencia autónoma en este mundo a las persona; en segundo lugar, porque gracias a la unidad en la persona de Cristo también se respeta la historia y el desarrollo de nuestra salvación, tal como lo ha manifestado la fe bíblica, evitando toda huida espiritualista, y alienación de la realidad.




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