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Sensus Fidelium

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lunes, 8 de febrero de 2010

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Desde la Palabra de Dios

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Este domingo, cuando fui a la eucaristía me encontré con que el sacerdote que presidía la eucaristía era un varón entrado en edad, me recordaba a los venerables monjes que vi alguna ves en aquel monasterio benedictino, cuando fui de retiro de silencio, esa imagen me trajo, hasta el momento de la homilía.
Estaba hablando del evangelio de San Lucas, para los que se acuerdan era acerca de la pesca milagrosa que realiza Jesús, y la primera confesión de fe que realiza Pedro "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador" (o sea, Señor, tú eres Santo), pero eso no fue lo que me llamó la atención. La formación de los sacerdotes ha de ser, y tiene que ser, permanente, me explico. En la eucaristía el Sacerdote empezó a dar reseña del origen del evangelio y del evangelista; partió diciendo que era de origen antioqueno, luego que las comunidades antioquenas se formaron a partir del mismo evangelio y que el mismo Pablo habría tomado este evangelio para la predicación. En resumidas cuentas, que el evangelio de Lucas era uno de los primeros evangelios en redactarse y que fue la fuente de inspiración para la predicación del Apóstol Pablo. Mi madre que estaba al lado mío me dijo: "eso no aparece así en tus libros", algo que me consuela, porque pensé que había entendido mal.

Para dejar claro,


las comunidades antioquenas son de origen siro-palestino, ubicadas en la ciudad de Antioquía, una urbe muy populosa, que en la época del imperio romano bordeaba el millón de habitantes, fue cuna del nombre cristiano, y una pequeña "base de operaciones" para la misión cristiana. Pablo, una vez converso va hacia esta ciudad para aprender de los discípulos de Cristo.

Pablo conoce a Lucas en la zona de los helénicos, ya que su profesión es ser médico, posteriormente la tradición lo pone como uno de los evangelistas, y en que recoge la tradición paulina y sus propias investigaciones. Hago notar que en las lecturas de su evangelio vamos encontrarnos fuertemente con el tema económico, más que en los otros dos evangelios sinópticos, por lo cual difícilmente tuvo un acceso cercano a la persona del Jesús histórico.

Por lo mismo me acerqué al sacerdote al finalizar la eucaristía, para que pudiera ver si podía corregir este error formal, con un buen gesto lo agradeció, ahí noté su humilde santidad.

A veces nosotros mismos creemos a partir de la autoridad de las personas que nos dicen y enseñan; no es el contenido el valedero, sino la persona que profiere o da ese contenido. Es desde aquí que me ocupó el tema, me decía: "si me presento delante de toda la feligresía, y digo: 'saben el padre está equivocado, porque los estudios bíblicos dicen...', nadie me hubiera tomado en cuenta. De ahí la responsabilidad de los que están a cargo de la formación de las personas, porque no creo que haya alguien con su laptop en una eucaristía tratando de verificar todo lo que el ministro va explicando; simplemente hacemos un acto de fe, desde que entramos hasta que salimos a misionar aquello que hemos celebrado.

De esto saqué una conclusión: a la hora de hablar o de escribir es mejor siempre ir con humildad, ya que simplemente esto que hacemos al compartir la fe es un constante rumiar la palabra, nunca se digiere del todo, pero estamos aquí tratando de comprender este mensaje que es la verdad por quién lo ha dicho: Dios.

Nota 1: No he querido denostar a los sacerdotes, hay muchos que son muy santos varones que ha pasado toda su vida dedicada a lo que se llamaba "la cura de almas", y que por su antigua formación no tienen el conocimiento teológico actual, pero su testimonio vale más que miles de grados académicos. Tampoco quiero defender a aquellos sacerdotes que no preparan sus homilías, ni hacen lo que, en esencia debería ser una homilía, encarnarla en la vida de su comunidad tal como Cristo se encarnó en la vida de la humanidad.

Nota 2: ¿Sabía ud. que como miembro de una comunidad tiene el derecho a escuchar bien las lecturas? Si alguna vez ve que en su comunidad un lector no cumple su misión puede pedirle al celebrante que la vuelva a repetir. ¿Sabía también que si un sacerdote no instruye a su pueblo con las lecturas leídas en la homilía puede exigirle a que lo haga? O sea, si a un sacerdote le parece más importante la política o el fútbol a la Palabra de Dios, usted puede pedirle que hable de las lecturas antes que un comentario político. Eso no quiere decir que se deje de hablar de política o de la contingencia nacional, si la homilía ilumina nuestra vida a la luz de la palabra de Dios.

CIC 762 :
Como el pueblo de Dios se congrega ante todo por la palabra de Dios vivo, que hay absoluto derecho a exigir de labios de los sacerdotes, los ministros sagrados han de tener en mucho la función de predicar, entre cuyos principales deberes está el de anunciar a todos el Evangelio de Dios.

3 han dado su opinión:

  1. Anónimo10:28 a.m.

    Me gustaría, y creo que sería bueno que apareciese el nombre del autor de cada artículo.

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  2. Generalmente cuando son escritos de otros autores cito a la fuente, en cambio, cuando son mis escritos no veo necesario que diga que soy el autor.

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  3. Anónimo8:17 p.m.

    exelente me gusta lo q dice, cuando estamos predicando decimos muchas cosas, q a veces no se esplican a fondo o no se es muy claro, pero nuetra fe nos hace creer lo dicho; su testimonio los hace sntos. Dios les bendiga.

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