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Sensus Fidelium

Una fe que no se piensa, es una fe muerta

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domingo, 21 de septiembre de 2008

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¿Qué es el Sensus Fidelium?

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Este blog lleva cerca de dos años y algo más, he escrito más de 250 artículos, pero nunca he explicado en qué consiste el Sensus Fidelium, y las explicaciones que se dan en otras páginas no me es la más satisfactoria. Para mi explicación voy a tomar como referencia y base a mi profesor Antonio Bentué.

La Iglesia tiene como fuente de la revelación la Palabra de Dios que se va actualizando a partir de la tradición misma de la Iglesia (por ello es que los dogmas tampoco son monolitos que no se pueden releer a lo largo de los tiempos). El pueblo creyente en general constituye también una instancia para saber cuál es la auténtica tradición de la Iglesia.

El pueblo fiel son aquellos que no tienen carisma magisterial ni el teológico dentro de la Iglesia. Su manera de comprender y vivir la fe es también un punto de referencia fundamental para captar el sentido del mensaje salvador transmitido. Todo ello gracias al don del bautismo que nos hace participar en el "sacerdocio real de Cristo", y somos partícipes de la misma acción del Espíritu Santo que inspiró la Escritura.

Hay que aclarar que no es la gran masa social de personas que dicen ser cristianas, sino que aquellos que verdaderamente participa de la fe y la vive de forma relevante. Son todos aquellos hombres y mujeres que desde su vida cotidiana hacen presente a Cristo en el mundo, su labor fundamental testimoniar esta recepción y vivencia de la fe en el mundo de hoy, como mensaje salvador.

El Sentir del Pueblo Fiel, supera así el peligro del Clericalismo de ciertas eclesiologías medievales, puesto que los laicos también portamos el Espíritu de Cristo, y que a partir de sus propias experiencias pueden aportar para una mejor comprensión y vivencia de la Palabra.

El Laico, por tanto, vive una verdadera vocación, buscar el reino de Dios, en este tiempo, guiándose por el Espíritu Evangélico, consiste en iluminar su vida cotidiana (temporal) con la luz del evangelio, no es instalar la religiosidad o símbolos que marcan la diferencia, todo lo contrario, es presentarse ante el mundo con la llamada que hace Cristo a la salvación.

El pueblo fiel, por lo mismo, ha vivenciado la fe sin una determinada ideologización, se da más bien una comprensión existencial de la fe misma. El Sensus Fidelium tiene que ver con el carácter del tiempo en este mundo, y de las experiencias que hombres y mujeres han hecho para transmitir esta fe.

Por ello es que muchos de los dogmas que se han elaborado a lo largo de la tradición misma de la Iglesia han sido originados en la experiencia misma de los fieles, en sus oraciones y en sus celebraciones, pero ello no quiere decir que porque exista una "mayoría", se deje de lado a la autoridad de la Iglesia.

Lumen Gentium nos lo recuerda:
El carácter secular es propio y peculiar de los laicos. Los que recibieron el orden sagrado, aunque algunas veces pueden tratar asuntos seculares, incluso ejerciendo una profesión secular, están ordenados principal y directamente al sagrado ministerio, por razón de su vocación particular, en tanto que los religiosos, por su estado, dan un preclaro y eximio testimonio de que el mundo no puede ser transfigurado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las bienaventuranzas. A los laicos pertenece por propia vocación buscar el reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y a cada una de las actividades y profesiones, así como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social con las que su existencia está como entretejida. Allí están llamados por Dios a cumplir su propio cometido, guiándose por el espíritu evangélico, de modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás, brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad. A ellos, muy en especial, corresponde iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor.


De ahí que Sensus Fidelium es el sentir de la fe de los fieles, pero también iluminando con la luz del Evangelio al mundo de hoy tal como lo vivió Jesucristo en su tiempo inspirado por la fuerza del Espíritu Santo.

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