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Sensus Fidelium

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viernes, 3 de marzo de 2006

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Felicidad

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Otra vez voy a ocupar el blog para escribir, es que el día de hoy para mí es motivo de alegría, pues una amiga ha hecho una apuesta muy grande, ya que estaba buscando un trabajo distinto al que tenía, había renunciado, pero no tuvo confirmación del otro trabajo, ella se notaba preocupada, y esperaba estoicamente un sí como respuesta, pero el desánimo y la desesperanza ya estaban instalados en su corazón. Mi actitud fue de silencio y esperanza, más silencio que esperanza, e hice un acto de fe: orar, pidiéndole a Dios que pusiera paz y serenidad en su corazón. Pasaron más de dos horas y ella me llama por teléfono, diciéndome: "Cristián, me llamaron y me dieron el trabajo". Yo me puse a llorar de felicidad y decir simplemente: Gracias Señor. ¿Por qué estoy escribiendo esto? Por el tiempo de cuaresma que vivimos, antes de escribir me imaginé la desesperanza que vivieron los apóstoles; y, guardando las proporciones, la felicidad que tuvieron de encontrar a su Maestro nuevamente con vida, qué felicidad más grande, como la de los discípulos de Emaús. Gracias Señor.


¿Quién dijo que la teología no se puede aplicar a la vida de cada uno de nosotros como una oración y reflexión de alabanza a Dios? Estoy feliz, y por eso digo nuevamente Gracias Señor.


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2 han dado su opinión:

  1. Cómo se nota que eres un buen amigo!

    Aquí en Alemania, conocí a alguien que te conoce, porque fueron companeros de Univerdidad. Me contó que fuiste un excelente alumno. Me habló super bien de ti.

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  2. Anónimo1:48 a.m.

    Pues si de respuesta de Dios a las oraciones, quiero contar que el pasado día miércoles de ceniza en el instante que el sacerdote dice: ahora cada uno pida por sus intenciones, yo pedí para que soluccionara el problema que tenia con mi hija (20 días que no nos hablábamos pues yo no estaba de acuerdo con su pretendiente) al llegar a mi casa después de unos 30 minutos, mi hija me dice si su pretendiente puede hablar conmigo, de acuerdo digo, con gran sorpresa para mí, empezó la conversación en forma tensa, el joven pregunta cuál es el problema que tengo con él, expreso todos mis sentimientos y precauciones, después de lo cual el responde y me da las seguridades que yo no creía que las tuviera en mente, (el futuro respecto de mi hija con el) y se aclararon todas mis dudas tras lo cual nos abrazamos y todos nos pedimos perdón por los errores que Cometimos por no tener una buena comunicación. Hay otras cosas buenas respecto a este mismo tema mas creo que con esto dejo una respuesta clara e inmediata de Dios a mi petición, ahora aun con mas sentimiento de fe y gracias a Dios.
    Gilberto

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