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viernes, 3 de febrero de 2006

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La Muerte como paso

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Prefiero referirme a la muerte con el calificativo de paso, ya que, a lo largo del desarrollo de este trabajo trataré de explicar que la muerte, a lo largo de la historia de las religiones ha tratado de ser explicada como un puente, en que después de esta vida mortal existe la esperanza de una vida inmortal, en la cual todas las precariedades que tenemos aquí se verán superadas (a eso es lo que llamamos anhelo de salvación).

Veamos los siguientes elementos:

  1. El hombre tiene conciencia de que existe en el tiempo, pero a su vez tiene tres niveles de tiempo en su mente: una concepción de tiempo como duración, en la cual realiza sus actividades y proyectos, está relacionado con la tardanza, en la que hay un antes, un ahora y un después; después hay una concepción del tiempo como proyección, por medio de la cual el ser humano puede construir su propio futuro, y claro también existe un pasado, y un presente. Pero también existe un tercer nivel, un nivel que nos dice que estamos de camino frente al mundo como tiempo y espacio, a este nivel le llamamos Destinación, porque emplazamos nuestra vida dentro de un inicio, un camino y un fin.


  2. Frente a este tercer nivel, el ser humano sabe y conoce que su emplazamiento en la vida es un tanto "limitado", sólo imaginar que vivimos en promedio 80 años (si es que no ocurre algo fortuito), y que en el universo ocupamos una millonésima parte del tiempo de la existencia del cosmos, ¡y nos creemos su centro!, es como si fuésemos un segundo en todo el día de la existencia del Universo. De ahí que la frustración del ser humano sea tan grande y tan desilusionante; mejor habría sido no haber nacido para no sufrir y ver morir a los que queremos.


  3. La religión trata de superar esta experiencia diciendo que la muerte no es la última palabra, y que hay otra solución, no puede ser posible que haya una existencia que sea tan absurda, si nosotros somos capaces de dar sentido a esta existencia, no es posible que tengamos que llegar a un término tan humillante. De ahí que en todas las culturas se trata de superar esta experiencia diciendo que el ser humano es inmortal, y que tiene vida más allá de este mundo, por eso hay una relación con el tema de la fertilidad, cabe no más ver las religiones mistéricas de Occidente.


  4. Las ciencias positivas, en especial la psicología, ha tratado de mostrar que la muerte, en el ser humano es inteligente, ya que frente al dolor y a la carencia de inmortalidad , el mismo cuerpo ha tratado de salvarse de la experiencia del dolor mismo, cambiando el sufrimiento en una consolación. Algunos pacientes que han sobrevivido al trance de la muerte no quieren salir de ahí, porque dicen que han estado cerca del cielo o con sus seres queridos, por ello la misma evolución de las especies ha hecho que la muerte sea un proceso inteligente en el ser humano. Pero ello no soluciona el tema principal de la muerte ¿cómo es posible superarla?


  5. Una posible tentativa es pensar en lo siguiente: la existencia humana no se puede pensar desde el punto de vista "vida - muerte", la vida es siempre presente en la existencia, es un siempre ya; en cambio los seres humanos tenemos un inicio, un camino y un final, por tanto existe otro binomio para los hombres: nacimiento y muerte. Nosotros confundimos vivir con nacer, el nacimiento nos marca de una forma que no dimensionamos. Muchos de los recuerdos que tenemos de nuestro nacimiento lo relacionamos con la experiencia común de la caída (en sueños o en un momento de gran relajación sentimos que nos vamos cayendo).

La muerte en sí es un paso, pero el otro gran paso en nuestra existencia es el nacer, así que la existencia misma tiene dos puentes, el primero es el nacimiento que recordamos como una experiencia dolorosa pero particular; y el otro es el morir, que es un dolor solidario, ya que no sólo afecta al moribundo, sino también a los que están a su alrededor. Aquí, nuestro espacio tiempo, la muerte claro que es la última palabra, en esta existencia; la palabra que viene, la resurrección, ya no viene desde este mundo, sino que viene de Dios.

4 han dado su opinión:

  1. Buen post. Buen análisis del tiempo que tenemos que vivir acá.

    Como creyente, me sé viator, en camino al Padre, acá todo se debe ver desde ese punto de vista, de ahí la sentencia del Señor: "¿De qué le vale al hombre ganar el mundo entero si al fin pierde su alma?" ¡Por eso aprecio tanto mi "pellejo eterno"!

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  2. Hola,
    Gracias por dejarme agregarte a mi listado de blogs, espero que hagas lo mismo con el mío.
    Me queda una duda dando vueltas: Si el nacer es un puente a la vida terrenal, al igual que la muerte es a la vida celestial. ¿Cuál sería el inicio del puente que llamamos nacer, sabiendo que su destino es la vida terrenal?

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  3. Miguelius, cuenta con que vas a ser agregado al "libro de la vida" de los contactos que tengo.

    Con respecto a tu pregunta, es fácil, e incluso ingenuo que te dijera: "todo parte de Dios", y sería (de hecho lo ha sido) una respuesta más o menos infantil. Por ello es bueno contextualizar.

    1. No podemos partir diciendo que las almas (entendida como la forma del cuerpo, o la conciencia que me dice que yo existo, y que soy "yo") son eternas, toda alma tiene un origen, por tanto son creadas.

    2. Sí se puede afirmar con certeza, que nuestra alma viene de Dios, porque es él quien nos dota de "animus" al cuerpo para existir en el mundo, el "anima" nos hace descubrir que no estamos solos y que siempre nos relacionamos con los demás, el mundo y su creador.

    3. Esta alma no es eterna, pero sí es inmortal, entendiendo tal inmortalidad como la capacidad de que permanece "algo" del ser humano (lo que se llamaría el principio de identidad -el yo-), que no puede desaparecer en absoluto del Kosmos, porque para resucitar, es necesario que exista ese "algo", que me diga que soy "yo" el que resucita o no "otro". Por ello la Iglesia afirma que el alma es inmortal. Bien podría leer esto algún budista y dijera, el alma migra a otro cuerpo (pero mi identidad y mi historia ¿cómo se salvan? El yo se va desarrollando en la historia, es dinámico, no estático ni extático).

    4. El ser humano es uno en cuerpo y alma, el alma no es el hombre, ni el cuerpo es el hombre completo (esto para que no tengamos esa dicotomía de cuerpo /alma, impuro/puro, malo/bueno), no se salva al alma solamente, se salva a todo hombre y a todo el hombre. Ya la Biblia nos habla de la necesidad del alma de su Dios, como "corporizada" (Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. /Tiene sed de Dios, del Dios vivo, ¿Cuándo podré ver el rostro de Dios?/)

    El inicio sería la llamada de Dios, el Padre que pronuncia su Palabra (el Verbo, por quien fueron creadas todas las cosas) para llamar de la nada a la criatura y le da vida con su Espíritu. No es la nada el origen, es la Palabra proferida desde la nada. Por eso es que el vivir, ya es en sí una vocación, de buscar la siguente palabra que viene de Dios.

    Saludos.

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  4. Buena respuesta al comentario :)

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