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jueves, 9 de febrero de 2006

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Una fe "razonable" y una razón "confiada" (parte IV)

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Juan Pablo II, de feliz memoria, comenzaba la encíclica Fides et Ratio comenzaba de esta manera:

"La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo (cf. Ex 33, 18; Sal 27 [26], 8-9; 63 [62], 2-3; Jn 14, 8; 1 Jn 3, 2)."

Cuando empecé este tema quise ubicar, en su justa autonomía, la razón frente a la fe, ya que cada una de ellas lleva hacia la contemplación de la verdad. No es menos cierto que la fe se ha confundido con un simple sentimiento, una "aceptación incondicional" a una serie de dogmas y verdades que se presentan como monolitos que no deben ser discutidos, y mucho menos alterados en la forma de comprenderlos, esa visión ciega de la fe basada única y exclusivamente en lo que es dado, se le ha conocido como fideísmo. La fe tiene, por esencia, que ser una razón creyente, que va profundizando en el misterio de la contemplación de la verda. No le cree a los contenidos, sino quien está en el fondo de esos contenidos, creemos por quien nos dice o nos muestra esos contenidos. En el caso del cristiano, la revelación hecha por Jesucristo (Hb 1, 1ss). Por otra parte la razón también profundiza en la búsqueda de una verdad, pero no cualquier verdad, busca una verdad con significado y sentido, el ser humano es un ser que vive del asombro y de la búsqueda de sentido, la frustración más grande de la persona es quedarse sin un sentido para poder vivir y para poder amar. En este ámbito la razón es experimentada como el motor que lleva al hombre a un más allá.

La razón es "confiada" cada vez que construye su conocimiento en lo que son actos de fe, y no hay mejor prueba que las mismas ciencias positivas al respecto: La física nunca ha visto un átomo, pero por sus observaciones han descubierto cómo se comporta, qué es lo que hace y por qué ocurre tal o cual fenómeno. Pero todas estas construcciones de las realidades se han basado en actos de fe, y que otros llaman "paradigmas", en los cuales estructuran el mundo a partir de un acto de aceptación de la visión del mundo. Otro ejemplo lo vemos en psicología, el mismo Freud construyó su teoría psicoanalítica partiendo de una "intuición", la cual no puede ser demostrable ni contrastable. Podemos ver que su teoría resulta, pero su fundamento no puede ser demostrado, es simplemente, como ocurre con las religiones, un acto de fe.

Con esta explicación no quiero poner a un mismo nivel la fe (revelada) con la ciencia, es simplemente una analogía, ya que la fe, nos manifiesta contenidos que van más allá de un simple dato, es un dato con un sentido.

Para concluir esta parte, quisiera retomar a Fides et Ratio, que dice lo siguiente entre la relación de la fe y la razón:

No hay, pues, motivo de competitividad alguna entre la razón y la fe: una está dentro de la otra, y cada una tiene su propio espacio de realización. El libro de los Proverbios nos sigue orientando en esta dirección al exclamar: « Es gloria de Dios ocultar una cosa, y gloria de los reyes escrutarla » (25, 2). Dios y el hombre, cada uno en su respectivo mundo, se encuentran así en una relación única. En Dios está el origen de cada cosa, en Él se encuentra la plenitud del misterio, y ésta es su gloria; al hombre le corresponde la misión de investigar con su razón la verdad, y en esto consiste su grandeza. Una ulterior tesela a este mosaico es puesta por el Salmista cuando ora diciendo: « Mas para mí, ¡qué arduos son tus pensamientos, oh Dios, qué incontable su suma! ¡Son más, si los recuento, que la arena, y al terminar, todavía estoy contigo! » (139 [138], 17-18). El deseo de conocer es tan grande y supone tal dinamismo que el corazón del hombre, incluso desde la experiencia de su límite insuperable, suspira hacia la infinita riqueza que está más allá, porque intuye que en ella está guardada la respuesta satisfactoria para cada pregunta aún no resuelta.

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